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lunes, 30 de junio de 2014

SEMANA DEL 30 JUNIO

Cántico 5 
Cristo, nuestro modelo
Estudio Bíblico de Congregación
cl cap. 9 párr. 8-20 (30 minutos)

“Poderoso [...] en palabra”

8. Tras recibir la unción, ¿para qué se facultó a Jesús, y cómo utilizó su poder?
8 Por lo que sabemos, Jesús no realizó milagros mientras se criaba en Nazaret. Sin embargo, la situación cambió al bautizarse, en el año 29 E.C., cuando tenía unos 30 años (Lucas 3:21-23). Nos dice la Biblia: “Dios lo ungió con espíritu santo y poder, y fue por la tierra haciendo [el] bien y sanando a todos los que eran oprimidos por el Diablo” (Hechos 10:38). ¿No indica la fórmula “haciendo [el] bien” que  Cristo dio buen uso a su poder? Tras recibir la unción, “vino a ser profeta poderoso en obra y en palabra” (Lucas 24:19).
(Lucas 3:21-23) Ahora bien, cuando todo el pueblo se bautizó, Jesús también fue bautizado y, mientras oraba, el cielo se abrió 22 y el espíritu santo bajó sobre él en forma corporal como una paloma, y salió una voz del cielo: “Tú eres mi Hijo, el amado; yo te he aprobado”. 23 Además, Jesús mismo, cuando comenzó [su obra], era como de treinta años, siendo hijo, según se opinaba, de José, [hijo] de Helí,
(Hechos 10:38) a saber, Jesús que era de Nazaret, cómo Dios lo ungió con espíritu santo y poder, y fue por la tierra haciendo bien y sanando a todos los [que eran] oprimidos por el Diablo; porque Dios estaba con él.
(Lucas 24:19) Y él les dijo: “¿Qué cosas?”. Ellos le dijeron: “Las cosas respecto a Jesús el Nazareno, que vino a ser profeta poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo;
9-11. a) ¿Dónde solía enseñar Jesús, y qué reto afrontaba? b) ¿Por qué quedaban atónitas las multitudes ante la manera de enseñar de Jesús?
9 ¿En qué sentido fue Jesús poderoso en palabra? Pues bien, muchas veces enseñó al aire libre: a orillas de un lago y en las laderas de las colinas, así como en calles y mercados (Marcos 6:53-56; Lucas 5:1-3;13:26). Quienes lo escuchaban tenían la opción de marcharse sin más si no captaba su interés. Dado que no existía la imprenta, los buenos oyentes debían grabar sus palabras en la mente y el corazón. Por todo ello, la enseñanza de Cristo tenía que ser fascinante, muy entendible y fácil de recordar. Pero esto no suponía ninguna dificultad para él, como vemos por ejemplo en el Sermón del Monte.
(Marcos 6:53-56) Y habiendo hecho la travesía, vinieron a Genesaret y anclaron cerca de allí. 54 Pero luego que salieron de la barca, la gente lo reconoció, 55 y corrieron por toda aquella región y comenzaron a llevar en camillas a los que se hallaban mal, a donde oían que él estaba. 56 Y dondequiera que entraba en aldeas, o en ciudades, o en región rural, ponían a los enfermos en las plazas de mercado, y le suplicaban que les dejara tocar siquiera el fleco de su prenda de vestir exterior. Y cuantos sí lo tocaban recobraban la salud.
(Lucas 5:1-3) En cierta ocasión, cuando la muchedumbre se agolpaba sobre él y escuchaba la palabra de Dios, él estaba de pie junto al lago de Genesaret. 2 Y vio dos barcas atracadas al borde del lago, pero los pescadores habían salido de ellas y estaban lavando sus redes. 3 Subiendo a una de las barcas, que era de Simón, le pidió que se apartara un poco de la tierra. Entonces se sentó, y desde la barca se puso a enseñar a las muchedumbres.
(Lucas 13:26) Entonces ustedes comenzarán a decir: ‘Comimos y bebimos delante de ti, y enseñaste en nuestros caminos anchos’.
10 En la primera parte del año 31 E.C., una multitud se congregó cierta mañana en una ladera próxima al mar de Galilea. Algunos procedían de Judea y Jerusalén, a 100 o 110 kilómetros de distancia; otros, del norte, de la franja costera de Tiro y Sidón. Muchos enfermos se acercaron a Jesús para tocarlo, y él los sanó a todos. Cuando ya no quedaba nadie aquejado de dolencias graves, se puso a enseñar (Lucas 6:17-19). Al concluir el discurso, todos estaban asombrados de lo que habían escuchado. ¿Por qué?
(Lucas 6:17-19) Y bajó con ellos y se apostó en un lugar llano, y había una gran muchedumbre de sus discípulos, y una gran multitud del pueblo de toda Judea y de Jerusalén y del país marítimo de Tiro y Sidón, que vinieron a oírle y a ser sanados de sus enfermedades. 18 Hasta aquellos a quienes perturbaban espíritus inmundos eran curados. 19 Y toda la muchedumbre procuraba tocarlo, porque de él salía poder y sanaba a todos.
11 Años más tarde, uno de los oyentes del sermón escribió: “Las muchedumbres quedaron atónitas por su modo de enseñar; porque les enseñaba como persona que tiene autoridad” (Mateo 7:28, 29). Jesús discursaba con una autoridad que podían percibir. Hablaba como representante de Jehová y respaldaba su instrucción en la Palabra divina (Juan 7:16). Sus afirmaciones eran claras, su exhortación persuasiva y su argumentación irrefutable. Lo que decía llegaba al fondo de  los asuntos, así como al corazón de su público. Les enseñó a hallar la felicidad, a orar, a buscar el Reino de Dios y a colocar un sólido fundamento para el futuro (Mateo 5:3–7:27). Su mensaje despertó el corazón de quienes tenían hambre de verdad y justicia, al grado de que estuvieron dispuestos a ‘repudiarse’ a sí mismos y abandonarlo todo por seguirlo (Mateo 16:24; Lucas 5:10, 11). ¡Qué testimonio de la fuerza de las palabras de Cristo!
(Mateo 7:28, 29) Ahora bien, cuando Jesús terminó estos dichos, el efecto fue que las muchedumbres quedaron atónitas por su modo de enseñar; 29 porque les enseñaba como persona que tiene autoridad, y no como sus escribas.
(Juan 7:16) Jesús, a su vez, les contestó y dijo: “Lo que yo enseño no es mío, sino que pertenece al que me ha enviado.
(Mateo 16:24) Entonces Jesús dijo a sus discípulos: “Si alguien quiere venir en pos de mí, repúdiese a sí mismo y tome su madero de tormento y sígame de continuo.
(Lucas 5:10, 11) y así mismo Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran partícipes con Simón. Pero Jesús dijo a Simón: “Deja de tener miedo. De ahora en adelante estarás pescando vivos a hombres”. 11 De modo que volvieron a traer las barcas a tierra, y abandonaron todo y le siguieron.

“Poderoso en obra”

12, 13. ¿En qué sentido era Jesús “poderoso en obra”, y qué diversidad manifestaron sus milagros?
12 Jesús también era “poderoso en obra” (Lucas 24:19). Los Evangelios refieren más de treinta milagros específicos que realizó, siempre por “el poder de Jehová” (Lucas 5:17). * Tales prodigios beneficiaron a miles de personas. En tan solo dos de ellos —la alimentación de 5.000 hombres y más tarde, de 4.000, “además de mujeres y niñitos”—, hubo multitudes que tal vez totalizaran unas veinte mil almas (Mateo 14:13-21; 15:32-38).
(Lucas 24:19) Y él les dijo: “¿Qué cosas?”. Ellos le dijeron: “Las cosas respecto a Jesús el Nazareno, que vino a ser profeta poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo;
(Lucas 5:17) En el transcurso de uno de los días, estaba enseñando, y estaban sentados allí fariseos y maestros de la ley que habían venido de toda aldea de Galilea y de Judea y de Jerusalén; y el poder de Jehová estaba allí para que él hiciera curaciones.
(Mateo 14:13-21) Al oírlo, Jesús se retiró de allí en una barca a un lugar solitario en busca de aislamiento; pero las muchedumbres, al llegar a oír de ello, le siguieron a pie desde las ciudades. 14 Ahora bien, cuando él salió vio una gran muchedumbre; y se compadeció de ellos, y curó a sus enfermos. 15 Pero al anochecer, sus discípulos vinieron a él y dijeron: “El lugar es solitario y la hora es ya muy avanzada; despide a las muchedumbres para que vayan a las aldeas y se compren algo de comer”. 16 Pero Jesús les dijo: “No hay necesidad de que se vayan; ustedes denles de comer”. 17 Ellos le dijeron: “No tenemos nada aquí sino cinco panes y dos pescados”. 18 Él dijo: “Tráiganmelos acá”. 19 Luego, habiendo mandado a las muchedumbres que se reclinaran sobre la hierba, tomó los cinco panes y los dos pescados, y, mirando al cielo, dijo una bendición, y, después de partir los panes, los distribuyó a los discípulos, y los discípulos a su vez a las muchedumbres. 20 De modo que todos comieron y quedaron satisfechos, y recogieron el sobrante de los trozos, doce cestas llenas. 21 Sin embargo, los que comieron fueron unos cinco mil varones, además de mujeres y niñitos.
(Mateo 15:32-38) Pero Jesús llamó a sí a sus discípulos, y dijo: “Me compadezco de la muchedumbre, porque hace ya tres días que se han quedado conmigo y no tienen qué comer; y no quiero despedirlos en ayunas. Posiblemente desfallezcan en el camino”. 33 Sin embargo, los discípulos le dijeron: “¿Dónde, en este lugar solitario, vamos a conseguir panes suficientes para satisfacer a una muchedumbre de este tamaño?”. 34 Entonces Jesús les dijo: “¿Cuántos panes tienen?”. Ellos dijeron: “Siete, y unos cuantos pescaditos”. 35 Luego, después de mandar que la muchedumbre se reclinara sobre el suelo, 36 tomó los siete panes y los pescados y, habiendo dado gracias, los partió, y los iba distribuyendo a los discípulos, y los discípulos a su vez a las muchedumbres. 37 Y todos comieron y quedaron satisfechos, y como sobrante de trozos recogieron siete cestas de provisiones llenas. 38 Sin embargo, los que comieron fueron cuatro mil varones, además de mujeres y niñitos.
Nota: Además, los Evangelios a veces agrupan una gran cantidad de milagros bajo una sola descripción general. Por citar un caso: en cierta ocasión salió a verlo “toda la ciudad”, y curó “muchos” enfermos (Marcos 1:32-34).
(Marcos 1:32-34) Después de caer la tarde, cuando se había puesto el sol, empezaron a traerle todos los que se hallaban mal, y los endemoniados; 33 y toda la ciudad estaba reunida justamente a la puerta. 34 De modo que curó a muchos que se hallaban mal de diversas enfermedades, y expulsó muchos demonios, pero no dejaba hablar a los demonios, porque sabían que él era Cristo.
“Contemplaron a Jesús que andaba sobre el mar”
13 Los milagros de Jesús fueron muy diversos. Tenía autoridad sobre los demonios y los expulsaba sin dificultad (Lucas 9:37-43). También controlaba los elementos, lo que le permitió convertir el agua en vino (Juan 2:1-11). Para asombro de sus discípulos, caminó sobre un agitado mar de Galilea (Juan 6:18, 19). También dominaba las enfermedades, pues curó órganos afectados, males crónicos y dolencias potencialmente mortales (Marcos 3:1-5; Juan 4:46-54). Realizó tales curaciones de distintas maneras. A ciertos enfermos los sanó a distancia, pero a otros los tocó directamente (Mateo  8:2, 3, 5-13). A algunos les devolvió la salud en el acto, y a otros, de forma gradual (Marcos 8:22-25; Lucas 8:43, 44).
(Lucas 9:37-43) Al día siguiente, cuando bajaron de la montaña, una gran muchedumbre vino al encuentro de él. 38 Y ¡mira!, un varón clamó de entre la muchedumbre, y dijo: “Maestro, te ruego que mires a mi hijo, porque es mi unigénito, 39 y, ¡mira!, un espíritu lo toma, y de repente clama, y lo convulsiona con espumarajos, y apenas se retira de él después de magullarlo. 40 Y rogué a tus discípulos que lo expulsaran, pero no pudieron”. 41 Respondiendo, Jesús dijo: “Oh generación falta de fe y aviesa, ¿hasta cuándo tengo que continuar con ustedes y soportarlos? Conduce a tu hijo acá”. 42 Pero al mismo tiempo que él se acercaba, el demonio lo arrojó al suelo y lo convulsionó violentamente. Sin embargo, Jesús reprendió al espíritu inmundo y sanó al muchacho y se lo entregó a su padre. 43 Pues bien, todos empezaron a quedar atónitos ante el poder majestuoso de Dios. Ahora bien, mientras todos se maravillaban de todas las cosas que él hacía, él dijo a sus discípulos:
(Juan 2:1-11) Ahora bien, al tercer día se efectuó un banquete de bodas en Caná de Galilea, y estaba allí la madre de Jesús. 2 Jesús y sus discípulos también fueron invitados al banquete de bodas. 3 Cuando faltó el vino, la madre de Jesús le dijo: “No tienen vino”. 4 Pero Jesús le dijo: “¿Qué tengo que ver contigo, mujer? Todavía no ha llegado mi hora”. 5 Su madre dijo a los que ministraban: “Todo cuanto les diga, háganlo”. 6 Sucedió que había puestas allí seis tinajas de piedra para agua según lo exigido por los reglamentos de purificación de los judíos, cada una de las cuales podía contener dos o tres medidas de líquido. 7 Jesús les dijo: “Llenen de agua las tinajas de agua”. Y las llenaron hasta el borde. 8 Y les dijo: “Saquen un poco ahora y llévenlo al director del banquete”. De modo que ellos lo llevaron. 9 Pues bien, cuando el director del banquete probó el agua que había sido convertida en vino, pero no sabía de dónde venía, aunque lo sabían los que ministraban que habían sacado el agua, el director del banquete llamó al novio 10 y le dijo: “Todo otro hombre pone primero el vino excelente, y cuando la gente está embriagada, el inferior. Tú has reservado el vino excelente hasta ahora”. 11 Jesús ejecutó esto en Caná de Galilea como principio de sus señales, y puso de manifiesto su gloria; y sus discípulos pusieron su fe en él.
(Juan 6:18, 19) También, el mar empezó a agitarse a causa de un viento fuerte que soplaba. 19 Sin embargo, cuando hubieron remado unos cinco o seis kilómetros, contemplaron a Jesús que andaba sobre el mar y se acercaba a la barca; y se sobrecogieron de temor.
(Marcos 3:1-5) Una vez más entró en una sinagoga, y allí estaba un hombre con una mano seca. 2 De modo que lo estaban observando detenidamente para ver si curaría al hombre en sábado, para poder acusarlo. 3 Y él dijo al hombre que tenía la mano seca: “Levántate [y ponte] en medio”. 4 Entonces les dijo: “¿Es lícito en sábado hacer un hecho bueno, o hacer un hecho malo?, ¿salvar un alma, o matarla?”. Pero ellos se quedaron callados. 5 Y después de darles una mirada en derredor con indignación, estando él cabalmente contristado por la insensibilidad de sus corazones, dijo al hombre: “Extiende la mano”. Y la extendió, y la mano le fue restaurada.
(Juan 4:46-54) Así que fue otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Ahora bien, había cierto servidor del rey cuyo hijo estaba enfermo en Capernaum. 47 Cuando este hombre oyó que Jesús había venido de Judea a Galilea, se fue a donde él y se puso a pedirle que bajara y sanara a su hijo, porque este estaba a punto de morir. 48 Sin embargo, Jesús le dijo: “A menos que ustedes vean señales y prodigios, de ninguna manera creerán”. 49 El servidor del rey le dijo: “Señor, baja antes que mi niñito muera”. 50 Jesús le dijo: “Ponte en camino; tu hijo vive”. El hombre creyó la palabra que Jesús le habló, y se fue. 51 Pero ya mientras iba bajando sus esclavos lo encontraron para decirle que su muchachito vivía. 52 De modo que él se puso a inquirir de ellos la hora en que mejoró de salud. Por consiguiente, le dijeron: “Ayer a la hora séptima lo dejó la fiebre”. 53 De manera que el padre supo que era en la misma hora en que Jesús le había dicho: “Tu hijo vive”. Y él y toda su casa creyeron. 54 De nuevo, esta fue la segunda señal que Jesús ejecutó cuando vino de Judea a Galilea.
(Mateo 8:2, 3) Y, ¡mire!, un leproso se acercó y se puso a rendirle homenaje, diciendo: “Señor, si tan solo quieres, puedes limpiarme”. 3 De modo que, extendiendo la mano, le tocó, diciendo: “Quiero. Sé limpio”. E inmediatamente quedó limpio de la lepra.
(Mateo 8:5-13) Cuando entró en Capernaum, se le acercó un oficial del ejército, y le suplicó, 6 diciendo: “Señor, mi criado está postrado en casa debido a parálisis, terriblemente atormentado”. 7 Él le dijo: “Cuando llegue allá lo curaré”. 8 Respondiendo, el oficial del ejército dijo: “Señor, no soy hombre digno de que entres debajo de mi techo, pero di tú una sola palabra y mi criado será sanado. 9 Porque yo también soy hombre puesto bajo autoridad, que tengo soldados bajo mí, y a este digo: ‘¡Vete!’, y se va, y a otro: ‘¡Ven!’, y viene, y a mi esclavo: ‘¡Haz esto!’, y lo hace”. 10 Al oír aquello, Jesús se asombró, y dijo a los que le seguían: “Les digo la verdad: No he hallado en Israel a nadie con tan grande fe. 11 Pero les digo que muchos vendrán de las partes orientales y de las partes occidentales y se reclinarán a la mesa con Abrahán e Isaac y Jacob en el reino de los cielos; 12 entre tanto que los hijos del reino serán echados a la oscuridad de afuera. Allí es donde será [su] llanto y el crujir de [sus] dientes”. 13 Entonces Jesús dijo al oficial del ejército: “Ve. Tal como ha sido tu fe, así suceda contigo”. Y el criado fue sanado en aquella hora.
(Marcos 8:22-25) Ahora bien, arribaron a Betsaida. Aquí le trajeron un ciego, y le suplicaron que lo tocara. 23 Y tomando al ciego de la mano, lo sacó fuera de la aldea, y, habiendo escupido sobre los ojos de este, puso las manos sobre él y se puso a preguntarle: “¿Ves algo?”. 24 Y el hombre miró hacia arriba, y decía: “Veo hombres, porque observo lo que parece árboles, pero están andando”. 25 Entonces él volvió a poner las manos sobre los ojos del hombre, y el hombre vio con claridad, y quedó restaurado, y veía todo distintamente.
(Lucas 8:43, 44) Y una mujer, que padecía flujo de sangre hacía doce años, y que no había podido conseguir que nadie la curara, 44 se acercó por detrás y le tocó el fleco de la prenda de vestir exterior, y al instante el flujo de su sangre cesó.
14. ¿En qué circunstancias demostró Jesús que podía revertir los efectos de la muerte?
14 Jesús tenía la asombrosa capacidad de revertir los efectos de la muerte. La Biblia consigna tres resurrecciones que efectuó: devolvió a unos padres su hija de 12 años; a una madre viuda, su hijo único, y a dos hermanas, su amado hermano (Lucas 7:11-15; 8:49-56; Juan 11:38-44). No hubo circunstancia que le fuera imposible superar. En el caso de la niña de 12 años, la levantó del lecho de muerte poco después de fallecer. Al hijo de la viuda lo resucitó de su féretro al parecer el mismo día de su defunción. Y a Lázaro lo levantó de la tumba al cabo de cuatro días.
(Lucas 7:11-15) Poco después de esto viajó a una ciudad llamada Naín, y sus discípulos y una gran muchedumbre viajaban con él. 12 Al acercarse él a la puerta de la ciudad, pues ¡mira!, sacaban a un muerto, el hijo unigénito de su madre. Además, ella era viuda. También estaba con ella una muchedumbre bastante numerosa de la ciudad. 13 Y cuando el Señor alcanzó a verla, se enterneció por ella, y le dijo: “Deja de llorar”. 14 En seguida se acercó y tocó el féretro, y los que lo llevaban se detuvieron, y él dijo: “Joven, yo te digo: ¡Levántate!”. 15 Y el muerto se incorporó y comenzó a hablar, y él lo dio a su madre.
(Lucas 8:49-56) Mientras él todavía estaba hablando, vino cierto representante del presidente de la sinagoga, y dijo: “Ha muerto tu hija; no molestes ya al maestro”. 50 Al oír esto, Jesús le contestó: “No temas, solo muestra fe, y ella será salva”. 51 Cuando llegó a la casa, no dejó que nadie entrara con él sino Pedro y Juan y Santiago y el padre y la madre de la muchacha. 52 Pero toda la gente estaba llorando y golpeándose en desconsuelo por ella. De modo que él dijo: “Dejen de llorar, porque no murió, sino que duerme”. 53 Ante esto, empezaron a reírse de él desdeñosamente, porque sabían que ella había muerto. 54 Mas él la tomó de la mano y llamó, diciendo: “Muchacha, ¡levántate!”. 55 Y el espíritu de ella volvió, y ella se levantó al instante, y él ordenó que se le diera algo de comer. 56 Pues bien, sus padres quedaron fuera de sí; pero él les dio instrucciones de que no dijeran a nadie lo que había acontecido.
(Juan 11:38-44) Así que Jesús, después de gemir otra vez en sí mismo, vino a la tumba conmemorativa. Era, de hecho, una cueva, y había una piedra recostada contra ella. 39 Jesús dijo: “Quiten la piedra”. Marta, la hermana del fallecido, le dijo: “Señor, ya debe oler mal, porque hace cuatro días”. 40 Jesús le dijo: “¿No te dije que si creías habrías de ver la gloria de Dios?”. 41 Por lo tanto, quitaron la piedra. Entonces Jesús alzó los ojos hacia el cielo y dijo: “Padre, te doy gracias porque me has oído. 42 Cierto, yo sabía que siempre me oyes; pero a causa de la muchedumbre que está de pie en derredor hablé, a fin de que crean que tú me has enviado”. 43 Y cuando hubo dicho estas cosas, clamó con fuerte voz: “¡Lázaro, sal!”. 44 El [hombre] que había estado muerto salió con los pies y las manos atados con envolturas, y su semblante estaba envuelto en un paño. Jesús les dijo: “Desátenlo y déjenlo ir”.

Usa el poder con altruismo, responsabilidad y consideración

15, 16. ¿Qué indica que Jesús usaba su poder con altruismo?
15 ¿Nos imaginamos cuántos abusos podría cometer un gobernante imperfecto con el poder de Jesús? Pero él no tenía pecado (1 Pedro 2:22). Rehusó contaminarse con el egoísmo, la ambición y la codicia que impulsan a los hombres imperfectos a valerse de su autoridad para hacer daño.
(1 Pedro 2:22) Él no cometió pecado, ni en su boca se halló engaño.
16 Cristo nunca empleó su poder de forma interesada. Cuando tuvo hambre, no quiso convertir las piedras en panes en provecho propio (Mateo 4:1-4). Sus escasos bienes materiales muestran que no utilizó su poder con fines materialistas (Mateo 8:20). Hay otras indicaciones de que realizaba obras prodigiosas con altruismo. Los milagros representaban un sacrificio para él, ya que al sanar a los enfermos salía fuerza de su persona. Y él era consciente de esta pérdida, aunque se tratara de una sola curación (Marcos 5:25-34). No obstante, permitía que las multitudes lo tocaran y fuesen sanadas (Lucas 6:19). ¡Qué abnegación!
(Mateo 4:1-4) Entonces Jesús fue conducido por el espíritu al desierto para ser tentado por el Diablo. 2 Después que hubo ayunado cuarenta días y cuarenta noches, entonces sintió hambre. 3 También, el Tentador vino y le dijo: “Si eres hijo de Dios, di a estas piedras que se conviertan en panes”. 4 Pero en respuesta él dijo: “Está escrito: ‘No de pan solamente debe vivir el hombre, sino de toda expresión que sale de la boca de Jehová’”.
(Mateo 8:20) Pero Jesús le dijo: “Las zorras tienen cuevas, y las aves del cielo tienen donde posarse, pero el Hijo del hombre no tiene dónde recostar la cabeza”.
(Marcos 5:25-34) Ahora bien, había una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años, 26 y muchos médicos le habían hecho pasar muchas penas, y ella había gastado todos sus recursos y no se había beneficiado, sino que, al contrario, había empeorado. 27 Cuando ella oyó las cosas acerca de Jesús, vino por detrás, entre la muchedumbre, y le tocó la prenda de vestir exterior; 28 porque decía: “Si toco nada más que sus prendas de vestir exteriores, recobraré la salud”. 29 E inmediatamente se secó la fuente de su sangre, y sintió en su cuerpo que había sido sanada de la penosa enfermedad. 30 Inmediatamente, también, Jesús reconoció en sí mismo que de él había salido poder, y, volviéndose entre la muchedumbre, se puso a decir: “¿Quién tocó mis prendas de vestir exteriores?”. 31 Mas sus discípulos empezaron a decirle: “Ves la muchedumbre que te aprieta, y ¿dices tú: ‘¿Quién me tocó?’?”. 32 Sin embargo, él miraba alrededor para ver a la que había hecho esto. 33 Pero la mujer, atemorizada y temblando, sabiendo lo que le había pasado, vino y cayó delante de él y le dijo toda la verdad. 34 Él le dijo: “Hija, tu fe te ha devuelto la salud. Ve en paz, y queda sana de tu penosa enfermedad”.
(Lucas 6:19) Y toda la muchedumbre procuraba tocarlo, porque de él salía poder y sanaba a todos.
17. ¿Cómo demostró Jesús que empleaba su poder de forma responsable?
 17 Jesús fue responsable en el uso de su poder. Nunca realizó portentos con el fin de impresionar o dar un espectáculo vano (Mateo 4:5-7). Se negó a ejecutar señales solo para satisfacer la curiosidad malsana de Herodes (Lucas 23:8, 9). En vez de ir pregonando su poder, en muchas ocasiones mandó a los sanados que no contaran a nadie lo ocurrido (Marcos 5:43; 7:36). No quería que la gente sacara conclusiones acerca de su persona basándose en informes sensacionalistas (Mateo 12:15-19).
(Mateo 4:5-7) Entonces el Diablo lo llevó consigo a la ciudad santa, y lo apostó sobre el almenaje del templo 6 y le dijo: “Si eres hijo de Dios, arrójate abajo; porque está escrito: ‘A sus ángeles dará encargo acerca de ti, y te llevarán en sus manos, para que nunca des con tu pie contra una piedra’”. 7 Jesús le dijo: “Otra vez está escrito: ‘No debes poner a prueba a Jehová tu Dios’”.
(Lucas 23:8, 9) Cuando Herodes vio a Jesús se regocijó mucho, pues hacía bastante tiempo que quería verlo, por haber oído acerca de él, y esperaba ver alguna señal ejecutada por él. 9 Entonces empezó a interrogarlo con muchas palabras; pero él no le contestó nada.
(Marcos 5:43) Pero él les ordenó repetidas veces que no dejaran que nadie se enterara de esto, y dijo que le dieran a ella algo de comer.
(Marcos 7:36) Con eso, él les ordenó que no lo dijeran a nadie; pero cuanto más les ordenaba, tanto más lo proclamaban.
(Mateo 12:15-19) Como llegó a saber [esto], Jesús se retiró de allí. Muchos también lo siguieron, y los curó a todos, 16 mas con firmeza les ordenó que no le pusieran de manifiesto; 17 para que se cumpliera lo que se habló mediante Isaías el profeta, que dijo: 18 “¡Mira! ¡Mi siervo a quien escogí, mi amado, a quien mi alma aprobó! Pondré mi espíritu sobre él, y aclarará a las naciones lo que es la justicia. 19 No reñirá, ni levantará la voz, ni oirá nadie su voz en los caminos anchos.
18-20. a) ¿Qué influía en el uso que hacía Jesús de su poder? b) ¿Qué opina sobre cómo curó Jesús a cierto sordo?
18 El poderoso Jesús no se asemejaba en nada a los gobernantes despóticos que no reparan en las necesidades y sufrimientos ajenos. Él se preocupaba por la gente, y se conmovía tanto al ver su aflicción, que no podía menos que intervenir para remediarla (Mateo 14:14). Le interesaban profundamente sus sentimientos y necesidades, y lo demostraba por la forma de usar su poder, como vemos en el enternecedor ejemplo de Marcos 7:31-37.
(Mateo 14:14) Ahora bien, cuando él salió vio una gran muchedumbre; y se compadeció de ellos, y curó a sus enfermos.
(Marcos 7:31-37) Entonces, saliendo él de nuevo de las regiones de Tiro, se fue por Sidón al mar de Galilea y subió por en medio de las regiones de Decápolis. 32 Aquí le trajeron un hombre sordo y con un impedimento del habla, y le suplicaron que pusiera la mano sobre él. 33 Y él se lo llevó aparte de la muchedumbre, en privado, y puso sus dedos en los oídos del hombre y, después de escupir, le tocó la lengua. 34 Y con una mirada al cielo suspiró profundamente y le dijo: “Éffatha”, esto es: “Sé abierto”. 35 Pues bien, las facultades de oír de aquel fueron abiertas, y el impedimento de su lengua fue desatado, y empezó a hablar normalmente. 36 Con eso, él les ordenó que no lo dijeran a nadie; pero cuanto más les ordenaba, tanto más lo proclamaban. 37 De hecho, estaban atónitos de una manera sumamente extraordinaria, y decían: “Todas las cosas las ha hecho bien. Hasta a los sordos hace oír y a los mudos hablar”.
19 En aquella ocasión, grandes multitudes hallaron a Jesús y le llevaron muchos enfermos, a quienes curó en todos los casos (Mateo 15:29, 30). Sin embargo, centró su atención en uno de ellos, un sordo que apenas era capaz de hablar y en el que tal vez percibiera especial nerviosismo o turbación. Tuvo la delicadeza de llevarlo aparte, lejos del gentío, a un lugar privado, donde le explicó con señas lo que iba a hacerle: “Puso sus dedos en los oídos del hombre y, después de escupir, le tocó la lengua” (Marcos 7:33). * A continuación,  miró al cielo y lanzó un suspiro suplicante, indicando así que la curación se debería al poder de Dios. Finalmente, le dijo: “Sé abierto” (Marcos 7:34). Con eso, el hombre recuperó la audición y consiguió hablar con normalidad.
Nota: Judíos y gentiles aceptaban que se escupiera para realizar curaciones o simbolizarlas, y los escritos rabínicos recogen el empleo de saliva como remedio médico. Es posible que Jesús escupiera tan solo para transmitir al sordo la idea de que iba a sanarlo. Sea como fuere, no utilizó su saliva como agente terapéutico natural.
(Mateo 15:29, 30) Marchando por tierra de allí, Jesús en seguida llegó cerca del mar de Galilea, y, después de subir a la montaña, estuvo sentado allí. 30 Entonces se le acercaron grandes muchedumbres, teniendo consigo personas que eran cojas, mancas, ciegas, mudas, y muchas en otras condiciones, y casi se las tiraron a los pies, y él las curó;
(Marcos 7:33) Y él se lo llevó aparte de la muchedumbre, en privado, y puso sus dedos en los oídos del hombre y, después de escupir, le tocó la lengua.
(Marcos 7:34) Y con una mirada al cielo suspiró profundamente y le dijo: “Éffatha”, esto es: “Sé abierto”.
20 Resulta conmovedor pensar que, hasta cuando sanaba a los afligidos con el poder que le había dado Dios, Jesús tenía muy en cuenta los sentimientos de ellos. ¿No nos reconforta saber que Jehová ha puesto el Reino mesiánico en manos de un Gobernante tan compasivo y considerado?
Escuela del Ministerio Teocrático
Lectura de la Biblia: Levítico 14, 15, 16 |
Puntos sobresalientes (10 min.)
*** w04 15/5 pág. 24 Puntos sobresalientes del libro de Levítico ***
16:29. ¿En qué sentido habían de ‘afligir su alma’ los israelitas? Esto se hacía en el Día de Expiación, y tenía que ver con buscar el perdón de los pecados. El ayuno durante ese día debió relacionarse con el reconocimiento de pecados. Por lo tanto, es muy probable que la expresión ‘afligir su alma’ se refiera a ayunar.
w93 15/3 pág. 12 párr. 17 La misericordia de Jehová nos libra de la desesperación
17 Como el salmista reconocía que necesitaba la ayuda de Dios para vencer las tendencias hacia el pecado, siguió suplicando: “Quieras purificarme del pecado con hisopo, para que yo sea limpio; quieras lavarme, para que quede hasta más blanco que la nieve”. (Salmo 51:7.) El hisopo (tal vez la mejorana [Origanum maru]) era una de las cosas que figuraban en la ceremonia de limpieza que se hacía a favor de las personas que habían estado infectadas de lepra. (Levítico 14:2-7.) De modo que era apropiado que David pidiera en oración que se le purificara del pecado con hisopo. La idea de pureza también está relacionada con la súplica de David de que Jehová lo lavara para que quedara completamente limpio, incluso más blanco que la nieve que no ha sido ensuciada con hollín y otros escombros. (Isaías 1:18.) Si alguno de nosotros sufre actualmente dolor de conciencia por haber cometido un mal, que tenga fe en que Dios puede purificarnos y limpiarnos sobre la base del sacrificio de rescate de Jesús si estamos arrepentidos y buscamos su perdón.
w02 15/12 págs. 17-18 párrs. 17-18 ‘Él se acercará a nosotros’
17 El puesto de Soberano Universal que ocupa Jehová no se ve afectado por lo que los simples seres humanos hagan o dejen de hacer. Sin embargo, él es un Dios agradecido. Valora —de hecho, tiene en alta estima— el servicio fiel que le prestan sus criaturas inteligentes (Salmo 147:11). Jehová recompensa a sus siervos, lo cual constituye otro beneficio para quienes se acercan a él (Hebreos 11:6).
18 Las Escrituras indican claramente que Jehová aprecia lo que hacen sus adoradores. En ellas leemos, por ejemplo, que “el que muestra favor al de condición humilde le presta a Jehová, y Él le pagará su trato” (Proverbios 19:17). La misericordiosa consideración que Dios tiene hacia los de condición humilde se plasma en la Ley mosaica (Levítico 14:21; 19:15). ¿Cómo se siente él cuando imitamos su misericordia con los menos favorecidos? Cuando damos a estos sin esperar nada a cambio, Jehová lo ve como si le prestáramos a él y promete saldar esa deuda otorgándonos su favor y bendiciones (Proverbios 10:22; Mateo 6:3, 4; Lucas 14:12-14). Así es, Jehová se conmueve siempre que demostramos compasión por un cristiano necesitado. ¡Qué felices nos sentimos de saber que nuestros actos misericordiosos no pasan desapercibidos a nuestro Padre celestial! (Mateo 5:7.)
w87 1/11 pág. 13 párr. 15 “Tienen que ser santos [...]”
15 Por eso, ¡cuán verdaderas son estas palabras del salmista: “El mandamiento de Jehová es limpio, hace brillar los ojos”! (Salmo 19:8.) Es cierto que a veces exigía considerable esfuerzo mantener la limpieza. Las mujeres que experimentaban su primer alumbramiento tenían que ir a Jerusalén a participar en procedimientos de purificación solo semanas después del nacimiento de su prole. (Levítico 12:1-8; Lucas 2:22-24.) Se requería que tanto los hombres como las mujeres se limpiaran ceremonialmente después de las relaciones maritales, así como en otras situaciones relacionadas con esa actividad. (Levítico 15:16, 18; Deuteronomio 23:9-14; 2 Samuel 11:11-13.) Si seguían concienzudamente la Ley y permanecían limpios, ‘se beneficiarían a sí mismos’... física, mental, moral y espiritualmente. (Isaías 48:17.) Además, la importancia y seriedad de permanecer limpios se les grababa indeleblemente. Y lo mejor de todo era que aquellos esfuerzos sinceros por mantener la santidad les ganaban la aprobación de Dios.
w76 15/2 pág. 116 párr. 17 La clase de personas aprobadas para el Nuevo Orden de Dios
17 La congregación tiene que mantenerse llena del espíritu santo de Dios y cultivar sus frutos, uno de los cuales frutos es gobierno de uno mismo en lo moral. (Efe. 5:18; Gál. 5:22, 23) Consistentemente, tiene que mantenerse a distancia de toda clase de inmoralidad. No mira con curiosidad entretenida o con sentimientos sexualmente correspondientes una prenda de vestir interior que está manchada con la evidencia de inmundicia sexual por parte del que la usó. Al contrario, odia, detesta, aborrece una pieza de ropa que inculpa y que tiene que ser lavada de su suciedad sexual. Así fortifica su amor a la pureza. Por lo tanto, no puede contemplar con satisfacción sexual literatura o películas o programas de televisión pornográficos. —Compare con Levítico 15:16, 17.
w86 1/12 pág. 19 párr. 14 Jesús, un dechado para seguirlo con sumo cuidado y atención
14 Cristo siempre mostró consideración a sus discípulos y a las muchedumbres que lo seguían. (Marcos 6:30-44.) Esto enlaza bien con el consejo que Pedro dio a los esposos tocante a tomar en cuenta la condición femenina de sus esposas. Una traducción lo expresa de esta manera: “Respecto a los maridos: tengan tacto en la vida común, mostrando consideración con la mujer, por ser de constitución más delicada”. (Nueva Biblia Española.) Si el esposo sigue el dechado de Cristo, tomará en cuenta el delicado aspecto de lo femenino en la vida de su esposa. Eso incluye esos días dificultosos en que ella necesita que se le trate con más bondad, paciencia y consideración. Ciertamente un esposo amoroso ejercerá autodominio y no será exigente en tales ocasiones. El amor verdadero es abnegado. (Compárese con Levítico 15:24; 20:18; 1 Corintios 7:3-6.)
w09 15/8 pág. 22 párr. 19 “Manténganse en el amor de Dios”
19 Los cristianos debemos mantenernos limpios y puros en todo aspecto de nuestra vida. Jehová explicó a los antiguos israelitas que la limpieza era fundamental (Lev. 15:31). Así, la Ley mosaica hablaba de asuntos como la eliminación de desechos, la limpieza de vasijas y el lavado de las manos, los pies y la ropa (Éxo. 30:17-21; Lev. 11:32; Núm. 19:17-20; Deu. 23:13, 14). Esta ley le recordó a la nación de Israel que su Dios, Jehová, es santo, o lo que es lo mismo, limpio, puro y sagrado. Los siervos de un Dios tan santo también tenemos que ser santos (léase Levítico 11:44, 45).
w89 1/6 pág. 19 párr. 14 Despleguemos limpieza mental y corporal
14 En Israel se exigía, bajo pena de muerte, limpieza ceremonial al adorar. Jehová dijo a Moisés y Aarón: “Ustedes tienen que mantener a los hijos de Israel separados de su inmundicia, para que ellos no mueran en su inmundicia por contaminar mi tabernáculo, que está en medio de ellos”. (Levítico 15:31.) En el día de Expiación el sumo sacerdote tenía que bañarse la carne en agua dos veces. (Levítico 16:4, 23, 24.) La fuente de cobre del tabernáculo, y después el enorme mar de cobre del templo, suministraban agua para que los sacerdotes se lavaran antes de ofrecer sacrificios a Jehová. (Éxodo 30:17-21; 2 Crónicas 4:6.) ¿Qué se puede decir de los israelitas en general? Si por alguna razón se hacían impuros en sentido ceremonial, no podían participar en la adoración sino hasta que hubieran cumplido con los requisitos de purificarse. (Números 19:11-22.) Todo aquello recalcaba que se requiere limpieza física de los que adoran al Dios santo, Jehová.
w87 1/3 pág. 28 párr. 11 Haciendo nuevas todas las cosas
11 Entonces, ¿quiénes son estas “doce tribus”? El arreglo que Jehová hizo para el Día de Expiación en el antiguo Israel nos da una idea. Cada año, en el décimo día del séptimo mes, el sumo sacerdote tenía que sacrificar un toro como ofrenda por el pecado “a favor de sí mismo y de su casa”. Eso representó el sacrificio de Jesús a favor de “su casa” de subsacerdotes. Pero ¿qué hay de los otros israelitas? El sumo sacerdote entonces echaba suertes sobre dos machos cabríos. Degollaba uno de estos como “el macho cabrío de la ofrenda por el pecado, que es para el pueblo”. Después de confesar los pecados del pueblo sobre el segundo macho cabrío, el sumo sacerdote lo enviaba al desierto. Por lo tanto, el disponer así de estos dos machos cabríos representó el derramamiento de la sangre vital de Jesús en sacrificio y el que él se llevara por completo los pecados de todos los humanos aparte de los que componen su casa sacerdotal. (Levítico 16:6-10, 15.)
w86 1/9 pág. 24 párr. 6 Respeto piadoso por la sangre
6 Por ejemplo, la manera como Aarón manejaba los sacrificios del Día de Expiación prefiguró cómo el gran Sumo Sacerdote, Jesús, usa el mérito de su propia sangre preciosa al proveer la salvación, en primer lugar, a su “casa” sacerdotal de 144.000 cristianos ungidos para que se les impute justicia y adquieran una herencia como reyes y sacerdotes con él en los cielos. En segundo lugar, el sacrificio a favor del “pueblo” prefiguró el rescate que Jesús ofrecería por todas las personas que heredarán la vida eterna aquí en la Tierra. Hoy día hay “una gran muchedumbre” de estas personas a quienes se atribuye justicia, lo cual resultará en que sobrevivan la inminente gran tribulación. Esto se debe a que “han lavado sus ropas largas y las han emblanquecido en la sangre del Cordero”, y demuestran su fe al rendir servicio sagrado a Dios. (Levítico 16:6, 15, 18-22; Hebreos 9:11, 12; Revelación 14:1, 4; 7:4, 9, 14, 15.)
w09 15/8 págs. 6-7 párr. 17 La vida eterna en la Tierra: una esperanza que Dios nos ha dado
17 Isaías predijo la llegada del Mesías, quien desempeñaría un papel similar al que tenía el macho cabrío para Azazel del que habla la Ley mosaica. Una vez al año, en el Día de Expiación, el sumo sacerdote tenía que “poner ambas manos sobre la cabeza del macho cabrío vivo y confesar sobre él todos los errores de los hijos de Israel”. Entonces, el macho cabrío tenía que “llevar sobre sí todos los errores de ellos” al desierto (Lev. 16:7-10, 21, 22). Isaías profetizó que el Mesías se llevaría, por decirlo así, las “enfermedades”, los “dolores” y el “pecado de muchas personas”. De ese modo nos brindaría la oportunidad de vivir para siempre (léase Isaías 53:4-6, 12).
w98 15/2 pág. 12 párr. 2 Jehová lleva a la gloria a muchos hijos
2 La aplicación del sacrificio de rescate de Jesús se tipificó en el Día de Expiación anual. En ese día, el sumo sacerdote de Israel sacrificaba primero un toro como ofrenda por el pecado y presentaba su sangre ante el arca sagrada en el Santísimo del tabernáculo y, más tarde, del templo. Esta era para beneficio de sí mismo, de su casa y de la tribu de Leví. De igual manera, Jesucristo presentó a Dios el valor de su sangre para cubrir primero los pecados de sus “hermanos” espirituales (Hebreos 2:12; 10:19-22; Levítico 16:6, 11-14). El sumo sacerdote también sacrificaba en el Día de Expiación un macho cabrío como ofrenda por el pecado y presentaba su sangre en el Santísimo como expiación por los pecados de las doce tribus no sacerdotales de Israel. Del mismo modo, el Sumo Sacerdote Jesucristo aplicará su sangre vital en favor de aquellas personas de la humanidad que tengan fe, cancelando así sus pecados (Levítico 16:15).
W97 1/12 págs. 11-12 párr. 8 Jehová, un Dios que está “listo para perdonar”
8 El rey David dijo arrepentido: “Por fin te confesé mi pecado, y no encubrí mi error. Dije: ‘Haré confesión acerca de mis transgresiones a Jehová’. Y tú mismo perdonaste el error de mis pecados”. (Salmo 32:5.) La expresión “perdonaste” traduce una palabra hebrea que significa fundamentalmente “levantar”, “soportar, llevar”. En este pasaje significa ‘llevarse la culpa, la iniquidad, la transgresión’. De modo que Jehová levantó los pecados de David y, por decirlo así, se los llevó. (Compárese con Levítico 16:20-22.) Esta acción sin duda alivió el sentimiento de culpa con el que David había cargado. (Compárese con Salmo 32:3.) Nosotros también podemos tener plena confianza en el Dios que perdona los pecados de quienes buscan su perdón sobre la base de la fe en el sacrificio de rescate de Jesucristo. (Mateo 20:28; compárese con Isaías 53:12.) Aquellos cuyos pecados Jehová levanta de esta manera, y se los lleva, no tienen que seguir soportando la carga del sentimiento de culpabilidad por pecados del pasado.
W89 15/12 pág. 22 párr. 11 Ofrezcamos sacrificios que agraden a Jehová
11 Los sacerdotes levíticos comían la carne de los animales sacrificados, pero Pablo escribió: “Tenemos un altar del cual no tienen autoridad para comer los que efectúan servicio sagrado en la tienda [el tabernáculo]. Porque los cuerpos de aquellos animales, cuya sangre es introducida en el lugar santo por el sumo sacerdote por el pecado, son quemados fuera del campamento” en el Día de Expiación. (Hebreos 13:10, 11; Levítico 16:27; 1 Corintios 9:13.) Los cristianos tienen un altar figurativo que denota un acercamiento a Dios sobre la base del sacrificio de Jesús, que expía el pecado y tiene como resultado el perdón de Jehová y salvación para vida eterna.
w99 15/9 pág. 20 párr. 19 ¿Pide Jehová demasiado de nosotros?
19 Pese a su mal proceder, los israelitas querían dar una apariencia de santidad. Aunque la Ley solo requería el ayuno en el Día de Expiación anual, empezaron a ayunar con frecuencia (Levítico 16:30, 31). Pero Jehová los reprendió, diciéndoles: “¿No es este el ayuno que yo escojo? ¿El desatar los grilletes de la iniquidad, soltar las ataduras de la vara que sirve de yugo, y despachar libres a los aplastados, y que ustedes rompan en dos toda vara que sirve de yugo? ¿No es el repartir tu pan al hambriento, e introducir en tu casa a los afligidos, que no tienen hogar? ¿Que, en caso de que veas a alguien desnudo, de veras lo cubras, y que no te escondas de tu propia carne?” (Isaías 58:3-7).
Repaso de la Escuela del Ministerio Teocrático
(Mayo y Junio)
1.  ¿Por qué es tan importante seguir el principio de Éxodo 23:2 al decidir cómo entretenernos?
[5 de mayo, w11 15/7 págs. 10, 11 párr. 3-7.]
(Éxo. 23:2) No debes seguir tras la muchedumbre para fines malos; y no debes testificar en cuanto a una controversia para desviarte con la muchedumbre a fin de pervertir la justicia.
 ***w11 15/7 págs. 10-12 ¿Seguiremos la amorosa guía de Jehová?***
“No debes seguir tras la muchedumbre”
3 Supongamos que ya hemos iniciado el viaje. ¿Qué haremos si no estamos seguros de por dónde debemos continuar? Quizás veamos a muchos conductores tomando cierta salida y nos sintamos tentados a ir detrás de ellos. Pero es peligroso tomar un rumbo tan solo porque lo haga la mayoría. No todos los conductores van a ir al mismo lugar que nosotros, ni tampoco tienen por qué conocer bien la zona. Este ejemplo nos enseña una lección. Se trata de un principio que extraemos de una de las leyes que Jehová dio a Israel. A cada persona que fuera a servir de testigo o juez en un tribunal, Dios le dijo: “No debes seguir tras la muchedumbre” (léase Éxodo 23:2). ¿Por qué hizo esta advertencia? Porque sabía que, debido a la imperfección, es fácil ceder a las presiones de la gente y cometer una injusticia. Claro, la norma de no seguir ciegamente a los demás no solo es aplicable a los procesos judiciales, sino a cualquier situación de la vida.
4 La verdad es que las presiones para seguir a la mayoría se presentan en casi todas las circunstancias. Además, pudieran aparecer de forma repentina y ser difíciles de resistir. Pensemos, por ejemplo, en lo que les sucedió a Josué y Caleb. Los dos habían formado parte de un grupo de doce hombres que había estado espiando la Tierra Prometida. Los otros diez dieron un informe muy negativo y desalentador. Hasta aseguraron que habían visto gigantes que descendían de los nefilim, o sea, de los hijos que habían tenido los ángeles rebeldes con las mujeres (Gén. 6:4). ¡Qué disparate! Aquellos seres híbridos no solo no habían tenido hijos, sino que habían muerto siglos antes en el Diluvio. Este ejemplo ilustra que, cuando las personas están débiles en la fe, pueden aceptar las ideas más absurdas. Así les sucedió a los israelitas: los rumores de los diez espías los llenaron de pánico. Tanto es así que la mayoría pensó que sería un error hacer caso a Jehová y entrar en la Tierra Prometida. ¿Qué harían Josué y Caleb en esas circunstancias tan tensas? (Núm. 13:25-33.)
5 Aquellos dos hombres no se dejaron arrastrar por los demás. Aunque la gente no quiso escucharlos e incluso amenazó con apedrearlos, ellos defendieron la verdad. ¿Qué les permitió ser tan valientes? Sin duda, la fe. Y es que cuando uno tiene fe, ve muy clara la diferencia entre las santas promesas de Jehová y las afirmaciones sin fundamento de los hombres. De hecho, Josué y Caleb expresaron más tarde su satisfacción al ver que Dios había cumplido todo lo que había jurado hacer (léanse Josué 14:6, 8 y 23:2, 14). Eran dos hombres devotos y nunca se les habría ocurrido ofender a Jehová por complacer a aquella multitud incrédula. Por eso, se mantuvieron firmes en su postura. ¡Qué ejemplo para todos nosotros! (Núm. 14:1-10.)
6 ¿Nos hemos sentido alguna vez empujados a ceder ante la opinión popular? Hoy, la gran mayoría de las personas no respetan a Jehová ni sus normas, como se refleja, por ejemplo, en su actitud hacia el entretenimiento. No son pocos los que caen en el error de afirmar que la inmoralidad, la violencia y el ocultismo que inundan la televisión, el cine y los videojuegos son del todo inofensivos (2 Tim. 3:1-5). Ahora bien, preguntémonos: “Cuando elijo las diversiones en las que mi familia o yo participaremos, ¿dejo que la sociedad actual, con su ley del ‘todo vale’, influya en mis decisiones y en mi conciencia?”. Si así fuera, estaríamos pasando por alto el consejo de “no [...] seguir tras la muchedumbre”.
7 Jehová nos ha hecho un extraordinario regalo para que podamos tomar buenas decisiones: nuestras “facultades perceptivas”. La Biblia usa esta expresión para referirse a la capacidad que tenemos de reflexionar sobre los asuntos y distinguir entre lo bueno y lo malo. Para que estas facultades funcionen como es debido, hay que entrenarlas “mediante el uso” (Heb. 5:14). Ahora bien, esto no se logra copiando a los demás sin pensar, ni tampoco aferrándose a una serie de reglas rígidas en asuntos que cada uno debe decidir según su conciencia. Por esta razón, los testigos de Jehová no publicamos ninguna lista de películas, libros o páginas de Internet que deban evitarse. Además, el mundo cambia tan rápido que cualquier lista se quedaría anticuada a los pocos minutos de salir (1 Cor. 7:31). Y, lo que es peor, una lista así nos privaría de hacer algo muy necesario: examinar los principios bíblicos, pedirle ayuda a Dios y luego tomar decisiones que le agraden (Efe. 5:10).
2. ¿Cuánta importancia tenía el mandamiento de que los sacerdotes se lavaran antes de ofrecer sacrificios a Jehová? ¿Por qué eso es un serio recordatorio para los siervos de Dios hoy en día? (Éx. 30:18-21.) [19 de mayo, w96 1/7 pág. 9 párr. 9.]
(Éxo. 30:18-21) “Tienes que hacer una fuente de cobre y su base de cobre para el lavado, y tienes que ponerla entre la tienda de reunión y el altar y poner agua en ella. 19 Y Aarón y sus hijos tienen que lavarse las manos y los pies allí. 20 Cuando entren en la tienda de reunión se lavarán con agua para que no mueran, o cuando se acerquen al altar para ministrar, a fin de hacer humear una ofrenda hecha por fuego a Jehová. 21 Y tienen que lavarse las manos y los pies para que no mueran, y esto tiene que servirles de disposición reglamentaria hasta tiempo indefinido, a él y a su prole durante todas sus generaciones”.
  ***w96 1/7 pág. 9 ‘Una casa de oración para todas las naciones’***
9 El tabernáculo también tenía un patio, limitado por una valla de telas. En él había una gran palangana, donde los sacerdotes se lavaban las manos y los pies antes de entrar en el Santo y antes de ofrecer los sacrificios sobre el altar situado en el patio. (Éxodo 30:18-21.) Este requisito de limpieza constituye un enérgico recordatorio a los siervos modernos de Dios de que deben procurar al máximo mantener la pureza física, moral, mental y espiritual si desean que su adoración sea grata a Dios. (2 Corintios 7:1.) Con el tiempo, el suministro de la leña para el fuego del altar y del agua para la palangana estuvo a cargo de esclavos del templo no israelitas. (Josué 9:27.)
3. ¿Por qué no se castigó a Aarón por haber hecho el becerro de oro? (Éx. 32:1-8, 25-35.) [19 de mayo, w04 15/3 pág. 27 párr. 4.]
(Éxo. 32:1-8) Entretanto, el pueblo llegó a ver que Moisés tardaba mucho en bajar de la montaña. De modo que el pueblo se congregó en torno a Aarón, y le dijeron: “Levántate, haznos un dios que vaya delante de nosotros, porque en cuanto a este Moisés, el hombre que nos hizo subir de la tierra de Egipto, ciertamente no sabemos qué le habrá pasado”. 2 Ante esto, Aarón les dijo: “Arranquen los aretes de oro que están en las orejas de sus esposas, de sus hijos y de sus hijas, y tráiganmelos”. 3 Y todo el pueblo se puso a arrancar los aretes de oro que estaban en sus orejas y a llevárselos a Aarón. 4 Entonces él tomó [el oro] de manos de ellos, y lo formó con un buril y procedió a hacer de él una estatua fundida de un becerro. Y empezaron a decir: “Este es tu Dios, oh Israel, que te hizo subir de la tierra de Egipto”. 5 Cuando Aarón llegó a ver esto, se puso a edificar un altar delante de él. Por fin clamó Aarón y dijo: “Mañana hay fiesta a Jehová”. 6 De modo que al día siguiente se levantaron temprano, y empezaron a ofrecer ofrendas quemadas y a presentar sacrificios de comunión. Después de eso se sentó el pueblo a comer y beber. Entonces se levantaron para divertirse.7 Jehová ahora dijo a Moisés: “Ve, desciende, porque tu pueblo que hiciste subir de la tierra de Egipto ha actuado ruinosamente. 8 Se han desviado apresuradamente del camino en que les he mandado ir. Se han hecho una estatua fundida de un becerro y siguen inclinándose ante ella y haciéndole sacrificios y diciendo: ‘Este es tu Dios, oh Israel, que te hizo subir de la tierra de Egipto’”.
  ***w04 15/3 pág. 27 Puntos sobresalientes del libro de Éxodo***
32:1-8, 25-35. ¿Por qué no se castigó a Aarón por haber hecho el becerro de oro? En su corazón, Aarón no estaba de acuerdo con la adoración idolátrica. Posteriormente se unió a sus compañeros levitas al ponerse a favor de Dios y en contra de los que se opusieron a Moisés. Después que se destruyó a los culpables, Moisés recordó a los israelitas que ellos habían cometido un grave pecado, lo que indica que otros además de Aarón recibieron la misericordia de Jehová.
4. ¿Qué relación hay entre la ley divina que prohibía a los israelitas casarse con gente que adoraba a otros dioses y el enfoque cristiano sobre el noviazgo y el matrimonio? (Éx. 34:12-16.) [26 de mayo, w89 1/11 págs. 20, 21 párr. 11-13.]
(Éxo. 34:12-16Cuídate para que no celebres un pacto con los habitantes de la tierra a la cual vas, por temor de que resulte ser un lazo en medio de ti. 13 Pero los altares de ellos ustedes los han de demoler, y sus columnas sagradas las han de hacer añicos, y sus postes sagrados los han de cortar. 14 Pues no debes postrarte ante otro dios, porque Jehová, cuyo nombre es Celoso, él es un Dios celoso; 15 por temor de que celebres un pacto con los habitantes de la tierra, puesto que ellos ciertamente tendrán ayuntamiento inmoral con sus dioses y harán sacrificios a sus dioses, y alguien de seguro te invitará, y ciertamente comerás parte de su sacrificio. 16 Entonces tendrás que tomar algunas de sus hijas para tus hijos, y sus hijas de seguro tendrán ayuntamiento inmoral con sus dioses y harán que tus hijos tengan ayuntamiento inmoral con los dioses de ellas.
  ***w89 1/11 págs. 20-21 Eviten un yugo con incrédulos***
11 El prestar atención a la advertencia bíblica también nos protege de las dolorosas consecuencias que suelen resultar de que un cristiano o una cristiana se una bajo yugo con una persona incrédula. Por ejemplo, es posible que la persona incrédula aparte al cónyuge cristiano de servir a Jehová. Considere la advertencia que Jehová dio al Israel de la antigüedad. Se prohibieron las alianzas matrimoniales con personas que no adoraban a Jehová. ¿Por qué? “Porque él apartará a tu hijo de seguirme —advirtió Jehová—, y ellos ciertamente servirán a otros dioses.” (Deuteronomio 7:3, 4.) Ante la oposición de un cónyuge incrédulo, puede que haya la tendencia a dejarse llevar por el camino que requiere menos esfuerzo. Es fácil pensar: ‘¡No me va a suceder a mí!’. Pero le ocurrió a un hombre tan sabio como Salomón. ¿No podría sucederle a usted? (1 Reyes 11:1-6; compárese con 1 Reyes 4:29, 30.)
12 Aunque no se apartara al creyente de la adoración verdadera, todavía quedan los problemas y las presiones que muchas veces se ven en un hogar donde hay división religiosa. Considere de nuevo la ley de Dios a Israel. Suponga que una israelita accediera a casarse con un cananeo. En vista de las prácticas sexuales comunes en la tierra de Canaán, ¿qué respeto le tendría aquel hombre a la ley del Dios de ella? Por ejemplo, ¿se abstendría voluntariamente de las relaciones sexuales durante la menstruación de ella, como lo requería la Ley de Moisés? (Levítico 18:19; 20:18; compárese con Levítico 18:27.) En el caso de un israelita que se casara con una cananea, ¿cuánto lo apoyaría ella cuando él viajara a Jerusalén tres veces al año para asistir a las fiestas periódicas? (Deuteronomio 16:16.) Es obvio que la ley de Dios que prohibía ese tipo de matrimonios servía de protección para los israelitas.
13 ¿Qué hay de la actualidad? Las normas morales de los mundanos difieren muchísimo de las de la Biblia. Prescindiendo de lo decentes que pudieran parecer algunos mundanos, no tienen una conciencia cristiana, educada por la Biblia. No han pasado años estudiando la Palabra de Dios, “rehaciendo su mente” y ‘desnudándose de la vieja personalidad’. (Romanos 12:2; Colosenses 3:9.) Por consiguiente, el cristiano o la cristiana que se pone bajo el yugo del matrimonio con una persona incrédula suele exponerse a mucha angustia y dolor. Algunos se encaran muchas veces a la presión de participar en prácticas sexuales pervertidas o de celebrar días de fiesta mundanos. Y otros hasta se quejan de la soledad. Como escribió una hermana: “La soledad que siente el que está casado con alguien que no ama a Jehová es la peor soledad imaginable. Esto se debe a que no se tiene a nadie con quien compartir la verdad, que es lo más importante en la vida de uno”.
5. ¿Por qué nos anima de manera especial el caso de Bezalel y Oholiab? (Éx. 35:30-35.) [26 de mayo, w10 15/9 pág. 10 párr. 13.]
(Éxo. 35:30-35) Entonces Moisés dijo a los hijos de Israel: “Miren, Jehová ha llamado por nombre a Bezalel hijo de Urí hijo de Hur, de la tribu de Judá. 31 Y procedió a llenarlo del espíritu de Dios en sabiduría, en entendimiento y en conocimiento y en habilidad para toda clase de artesanía 32 y para diseñar medios útiles, para trabajar en oro y plata y cobre, 33 y en trabajo de piedras para engastarlas y en trabajo de madera para hacer ingeniosos productos de toda clase. 34 Y ha puesto en su corazón que él debe enseñar, él y Oholiab hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan. 35 Los ha llenado de sabiduría de corazón para hacer toda obra de artífice y de bordador y de tejedor en hilo azul y lana teñida de púrpura rojiza, en fibra escarlata carmesí y lino fino, y de obrero de telar, hombres que hacen toda clase de obra y que diseñan medios útiles.
  ***w10 15/9 pág. 10 Busquemos con empeño la bendición de Jehová***
Pidamos espíritu santo
13 Pero ¿qué hay si nos sentimos incapaces de aceptar cierta posición de servicio o participar en el ministerio? En ese caso, debemos pedirle a Jehová que nos conceda su espíritu, el cual potenciará nuestras habilidades (léase Lucas 11:13). Con su fuerza activa, él capacita a sus siervos para que cumplan con cualquier labor o asignación, independientemente de su experiencia y sus circunstancias del pasado. Por ejemplo, muy poco después de la salida de Egipto, el espíritu santo fortaleció a simples pastores y esclavos, sin ninguna formación militar, para que lograran derrotar a los ejércitos enemigos (Éxo. 17:8-13). No mucho más tarde, el mismo espíritu facultó a Bezalel y Oholiab para que ejecutaran los detallados planos del tabernáculo que Dios había revelado (Éxo. 31:2-6; 35:30-35).
6. ¿Cómo servía de recordatorio “la santa señal de dedicación” que llevaba el sumo sacerdote en el turbante? ¿Qué nos enseña esa señal con respecto a la dedicación? (Éx. 39:30.) [2 de jun., w01 1/2 pág. 14 párr. 2, 3.]
(Éxo. 39:30) Finalmente hicieron la lámina resplandeciente, la santa señal de dedicación, de oro puro, e inscribieron sobre ella una inscripción con los grabados de un sello: “La santidad pertenece a Jehová”.
  ***w01 1/2 pág. 14 ¿Cumplimos con nuestra dedicación?***
2 Ahora bien, ¿qué significa dedicación en el sentido bíblico? Dedicar traduce un verbo hebreo que significa “mantener separado; estar separado; retirar”. En el antiguo Israel, el sumo sacerdote Aarón llevaba en el turbante “la santa señal de dedicación”, una lámina resplandeciente de oro puro en la que figuraba en hebreo la inscripción “La santidad pertenece a Jehová”. Esa señal recordaba al sumo sacerdote que debía evitar todo lo que profanara el santuario, “porque la señal de la dedicación, el aceite de la unción de su Dios, [estaba] sobre él” (Éxodo 29:6; 39:30; Levítico 21:12).
3 De este relato se desprende que la dedicación es algo importante. Implica presentarse voluntario para servir a Dios, y exige una conducta limpia. Por tanto, comprendemos por qué razón citó el apóstol Pedro estas palabras de Jehová: “Tienen que ser santos, porque yo soy santo” (1 Pedro 1:15, 16). Los cristianos dedicados tenemos la enorme responsabilidad de cumplir con nuestra dedicación y de ser fieles hasta el fin. Pues bien, ¿qué conlleva la dedicación cristiana? (Levítico 19:2; Mateo 24:13.)
7. ¿Qué obligación tenemos todos los cristianos con relación a informar una falta grave cometida por otro cristiano? (Lev. 5:1.) [9 de jun., w97 15/8 pág. 27.]
(Lev. 5:1) ”’Ahora bien, en caso de que peque un alma por cuanto ha oído maldecir en público y es testigo, o lo ha visto o ha llegado a saber de ello, si no lo informa, entonces tiene que responder por su error.
  ***w97 15/8 págs. 27-28 ¿Por qué denunciar lo que es malo?***
¿De quién es la obligación?
Cuando los ancianos saben de un mal grave, abordan a la persona implicada para darle la ayuda y la corrección necesarias. Es su obligación juzgar a tales personas dentro de la congregación cristiana. Se mantienen vigilantes con respecto a la condición espiritual de esta, y ayudan y amonestan a todo el que da un paso imprudente o incorrecto. (1 Corintios 5:12, 13; 2 Timoteo 4:2; 1 Pedro 5:1, 2.)
Ahora bien, ¿qué ocurre si no somos ancianos y nos enteramos de que otro cristiano ha cometido un mal grave? Las pautas se encuentran en la Ley que Jehová dio a la nación de Israel. Esta decía que si una persona era testigo de acciones apóstatas, sedición, asesinato u otros delitos graves, tenía el deber de informarlo y testificar sobre lo que sabía. Levítico 5:1 dice: “Ahora bien, en caso de que peque un alma por cuanto ha oído maldecir en público y es testigo, o lo ha visto o ha llegado a saber de ello, si no lo informa, entonces tiene que responder por su error”. (Compárese con Deuteronomio 13:6-8; Ester 6:2; Proverbios 29:24.)
Aunque hoy los cristianos no estamos bajo la Ley mosaica, podemos guiarnos por sus principios subyacentes. (Salmo 19:7, 8.) Por tanto, ¿qué deberíamos hacer si nos enteráramos de que un compañero cristiano ha cometido un mal grave?
Cómo obrar
En primer lugar, es importante que exista una razón válida para creer que realmente ha habido un mal grave. “No llegues a ser testigo contra tu semejante sin base —dijo el sabio—. Entonces tendrías que ser tonto con tus labios.” (Proverbios 24:28.)
Tal vez decidamos ir directamente a los ancianos. No está mal hacerlo, aunque por lo general el proceder más amoroso es abordar a la persona implicada. Quizá los hechos no sean lo que parecen. O puede que los ancianos ya estén tratando la situación. Hable calmadamente del asunto con la persona. Si sigue habiendo razón para creer que se ha cometido un mal grave, anímela a pedir ayuda a los ancianos y explíquele por qué es sabio hacerlo. No hable a otros del asunto, pues estaría chismeando.
En caso de que la persona no lo informe a los ancianos en un período razonable, entonces nosotros debemos hacerlo. Luego, uno o dos ancianos hablarán del asunto con el acusado. Los ancianos tienen que “escudriñar e investigar e inquirir cabalmente” para asegurarse de que se ha cometido un mal. Si es así, se ocuparán del caso conforme a las directrices bíblicas. (Deuteronomio 13:12-14.)
Se requieren al menos dos testigos para probar la acusación de que ha cometido un pecado. (Juan 8:17; Hebreos 10:28.) Si la persona lo niega y solo se cuenta con nuestro testimonio, se deja el caso en manos de Jehová. (1 Timoteo 5:19, 24, 25.) Se actúa así sabiendo que todas las cosas están “abiertamente expuestas” a Jehová y que si la persona es culpable, con el tiempo sus pecados la ‘alcanzarán’. (Hebreos 4:13; Números 32:23.)
Ahora bien, supongamos que la persona niega la acusación y que somos los únicos testigos en su contra. ¿Nos arriesgamos entonces a que se nos acuse de calumnia? No, a menos que hayamos hablado del asunto con quienes no tienen nada que ver en él. No es calumnia informar de las condiciones que afectan a la congregación a quienes tienen la autoridad y el deber de supervisar y corregir los asuntos. De hecho, está en armonía con nuestro deseo de hacer siempre lo que es correcto y leal. (Compárese con Lucas 1:74, 75.)
8. ¿Qué propósito sobresaliente tenían los sacrificios de comunión en los tiempos de la antigua nación de Israel? ¿Qué simbolizan en nuestros días? (Lev. 7:31-33.) [16 de jun., w12 15/1 pág. 19 párrs. 11, 12.]
(Lev. 7:31-33Y el sacerdote tiene que hacer humear la grasa sobre el altar, pero el pecho tiene que llegar a ser de Aarón y de sus hijos. 32”’Y ustedes darán como porción sagrada al sacerdote la pierna derecha de sus sacrificios de comunión. 33 De aquel de los hijos de Aarón que presente la sangre de los sacrificios de comunión y la grasa, de él llegará a ser la pierna derecha como porción.
  ***w12 15/1 pág. 19 Lecciones que aprendemos de “la armazón [...] de la verdad”***
11 La Ley mosaica también estipulaba que los fieles hicieran sacrificios de comunión como muestra de que estaban en paz con Jehová. Tanto ellos como sus familias comían la carne de los animales, a menudo en los comedores del templo. También recibían porciones el sacerdote que oficiaba y los demás que se hallaban de servicio (Lev. 3:1, nota; 7:31-33). Lo único que se pretendía con estos sacrificios era gozar de una buena relación con Dios. Era como si el adorador, su familia, los sacerdotes y Jehová celebraran un banquete juntos y en paz.
12 ¿Podía haber un mayor privilegio que, por decirlo así, invitar a Jehová a una comida y que él aceptara? Como es lógico, quienes fueran los anfitriones querrían ofrecerle lo mejor a tan ilustre huésped. Los sacrificios de comunión, como parte de la armazón de la verdad que hallamos en la Ley, apuntaban a una realidad mayor: gracias al sacrificio de Jesús, todos los seres humanos tienen la oportunidad de entrar en una relación pacífica con su Creador. En la actualidad, quienes le sacrifican a Dios de buena gana sus energías y recursos disfrutan de una estrecha amistad con él.
9. ¿Qué puede haber implicado el pecado de Nadab y Abihú, los hijos de Aarón? ¿Qué lecciones aprendemos de ese relato? (Lev. 10:1, 2, 9.) [23 de jun., w04 15/5 pág. 22 párrs. 6-8.]
(Lev. 10:1, 2) Más tarde Nadab y Abihú, los hijos de Aarón, tomaron y llevaron cada uno su braserillo y pusieron en ellos fuego y sobre él colocaron incienso, y empezaron a ofrecer delante de Jehová fuego ilegítimo, que él no les había prescrito. 2 Con esto salió un fuego de delante de Jehová y los consumió, de modo que murieron ante Jehová.
(Lev. 10:9) “No bebas vino ni licor embriagante, tú ni tus hijos contigo, cuando entren en la tienda de reunión, para que no mueran. Es estatuto hasta tiempo indefinido para sus generaciones,
  ***w04 15/5 pág. 22 Puntos sobresalientes del libro de Levítico***
10:1, 2. ¿Qué puede haber implicado el pecado de Nadab y Abihú, los hijos de Aarón? Poco después de que Nadab y Abihú obraron impropiamente al efectuar sus deberes sacerdotales, Jehová prohibió a los sacerdotes que usaran vino o licor embriagante mientras servían en el tabernáculo (Levítico 10:9). Eso da a entender que los dos hijos de Aarón tal vez estaban bajo los efectos del alcohol durante la ocasión aquí mencionada. Sin embargo, la razón por la que murieron fue porque ofrecieron “fuego ilegítimo, que [Jehová] no les había prescrito”.
Lecciones para nosotros:
10:1, 2. Hoy día, los siervos de Jehová responsables tienen que cumplir con los requisitos divinos. Además, no deben ser insolentes al encargarse de sus obligaciones.
10:9. Nadie debe realizar deberes que le haya dado Dios si está bajo los efectos del alcohol.
10. ¿Por qué se volvía “inmunda” la mujer como resultado del parto? (Lev. 12:2, 5.) [23 de jun., w04 15/5 pág. 23 párr. 2.]
(Lev. 12:2) “Habla a los hijos de Israel, y di: ‘En caso de que una mujer conciba descendencia y en efecto dé a luz un varón, tiene que ser inmunda siete días; como en los días de la impureza cuando está menstruando será inmunda.
(Lev. 12:5) ”’Ahora bien, si da a luz una niña, entonces tiene que ser inmunda catorce días, como durante su menstruación. Por sesenta y seis días más se quedará con la sangre de purificación.
  ***w04 15/5 pág. 23 Puntos sobresalientes del libro de Levítico***
Respuestas a preguntas bíblicas:
12:2, 5. ¿Por qué se volvía “inmunda” la mujer como resultado del parto? Los órganos reproductivos fueron hechos para transmitir vida humana perfecta. No obstante, en vista de los efectos heredados del pecado, lo que se transmitió fue vida imperfecta y pecaminosa. Los períodos temporales de ‘inmundicia’ relacionados con el parto, así como la menstruación y las emisiones seminales, recordaban esta herencia pecaminosa (Levítico 15:16-24; Salmo 51:5; Romanos 5:12). Las disposiciones reglamentarias de purificación ayudaban a los israelitas a comprender la necesidad de un sacrificio redentor para cubrir el pecado de la humanidad y devolverle la perfección. Por eso, la Ley llegó a ser su “tutor que [los condujo] a Cristo” (Gálatas 3:24).
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Reunión de Servicio
Cántico 58
Mi oración de dedicación
10 min. Atendamos el interés de inmediato. Discurso. Al final, presente una breve demostración basada en la presentación de la página 8 sobre cómo iniciar estudios bíblicos el primer sábado de julio.
Desde que se rediseñó nuestro sitio de Internet, la cantidad de cursos bíblicos que se solicitan en línea ha aumentado notablemente. Los nuevos programas de predicación pública también han contribuido a ello. La sucursal atiende las solicitudes cuanto antes. Si se reciben por jw. org, la sucursal suele tardar solo dos días en notificar a los ancianos de la congregación correspondiente. Pero nos han llegado informes de que a veces pasan semanas hasta que un Testigo contacta con quien ha pedido un curso bíblico. ¿Cómo asegurarnos de que esas personas reciban ayuda antes de que pierdan el interés? (Mar. 4:14, 15.)
(Marcos 4:14, 15) ”El sembrador siembra la palabra. 15 Estos, pues, son aquellos a lo largo del camino donde se siembra la palabra; mas luego que [la] han oído viene Satanás y se lleva la palabra que ha sido sembrada en ellos.
Si alguien que no vive en el territorio de su congregación se interesa en el mensaje, rellene de inmediato el formulario Sírvase visitar (S-43) y déselo al secretario a más tardar en la siguiente reunión. Luego, en menos de dos días, él entregará la información a la congregación que corresponda o la pasará a la sucursal utilizando la pestaña Congregación del sitio jw. org. Además, los ancianos deben acceder al sitio de Internet con frecuencia. Si se les avisa de que alguien desea que lo visite un Testigo, deben atenderlo con rapidez. Y el publicador que vaya a visitar a la persona debe darle prioridad. Si no la encuentra en casa, puede dejarle una nota con sus datos de contacto.
Cómo iniciar estudios bíblicos el primer sábado de julio
“¿Qué cree usted que Dios piensa de nuestras oraciones? ¿Cree que le importan, o que sencillamente las oye y nada más?” Permita que responda. Luego muéstrele la última página de La Atalaya del 1 de julio y examine con ella la información de la primera pregunta y al menos uno de los textos. Ofrézcale las revistas y quede en volver para examinar la siguiente pregunta.

20 min. El estudio personal nos hace mejores ministros. Análisis con el auditorio basado en el libro Benefíciese, páginas 27 a 32. Entreviste a un publicador que se distinga por sus buenos hábitos de estudio.
El estudio recompensa
¿HA OBSERVADO alguna vez a la gente escogiendo fruta? La mayoría se fija en el color y el tamaño para determinar si está madura, y hay quien la huele, la palpa o hasta la aprieta. Otros la sopesan, colocando una pieza en cada mano para averiguar cuál es más jugosa. ¿En qué piensan estas personas? Reparan en los detalles, evalúan las diferencias, recuerdan anteriores selecciones y comparan lo que ven con lo que saben. Les aguarda una deliciosa recompensa por elegir con esmero.
Es evidente que las gratificaciones del estudio de la Palabra de Dios son mucho mayores. Cuando asignamos a esta actividad un lugar destacado en la vida, el amor y la fe que sentimos se fortalecen, nuestro ministerio se vuelve más productivo y las decisiones que tomamos reflejan más perspicacia y sabiduría piadosa. Proverbios 3:15 señala al respecto: “Todos tus otros deleites no pueden ser igualados a [estas recompensas]”. ¿Disfruta usted de tales galardones? En buena medida dependerá de la forma en que estudie (Col. 1:9, 10).
(Colosenses 1:9, 10) Por eso nosotros también, desde el día en que [lo] oímos, no hemos cesado de orar por ustedes y de pedir que se les llene del conocimiento exacto de su voluntad en toda sabiduría y comprensión espiritual, 10 para que anden de una manera digna de Jehová a fin de que [le] agraden plenamente mientras siguen llevando fruto en toda buena obra y aumentando en el conocimiento exacto de Dios,
¿Qué es el estudio? Es más que una simple lectura superficial; entraña emplear las facultades mentales en el examen cuidadoso o prolongado de cierto tema. Supone analizar lo que se lee, compararlo con lo que ya se sabe y tomar nota de las razones que apoyan lo que se afirma. Cuando estudie, reflexione en las ideas que le resulten nuevas y en cómo aplicar mejor la guía de las Escrituras. Además, como testigo de Jehová, pensará en ocasiones en las que ayudar al prójimo valiéndose de lo que ha aprendido. Obviamente, el estudio exige meditación.
La actitud adecuada
Cuando usted va a estudiar, dispone ante sí la Biblia, las publicaciones que piensa emplear, un lápiz o bolígrafo, y tal vez un cuaderno de notas. Sin embargo, ¿prepara su corazón? La Biblia nos dice que Esdras “había preparado su corazón para consultar la ley de Jehová y para ponerla por obra y para enseñar en Israel disposiciones reglamentarias y justicia” (Esd. 7:10). ¿Qué está implicado en preparar el corazón?
(Esdras 7:10) Porque Esdras mismo había preparado su corazón para consultar la ley de Jehová y para poner[la] por obra y para enseñar en Israel disposiciones reglamentarias y justicia.
La oración hace que abordemos el estudio de la Palabra de Dios con la actitud apropiada. Deseamos que el corazón, lo más recóndito de nuestro ser, absorba la educación que Jehová nos imparte. Antes de cada sesión pídale a Dios el respaldo de su espíritu (Luc. 11:13). Ruéguele que le conceda comprender el significado de lo que estudie, su vinculación con el propósito divino, su utilidad para distinguir el bien del mal, la forma en que debe aplicar Sus principios y el efecto que tiene la información en su relación con Él (Pro. 9:10). Al estudiar, “siga pidiéndole a Dios” sabiduría (Sant. 1:5). Evalúese honradamente a la luz de lo aprendido y solicite la ayuda del Creador para erradicar las ideas erróneas o los malos deseos. Nunca olvide ‘responder a Jehová con acción de gracias’ por todo lo que nos revela (Sal. 147:7). Si acompañamos el estudio con oración, se estrechará nuestra amistad con Jehová, pues nos sentiremos impulsados a obedecer lo que él nos dice en su Palabra (Sal. 145:18).
(Lucas 11:13) Por lo tanto, si ustedes, aunque son inicuos, saben dar buenos regalos a sus hijos, ¡con cuánta más razón dará el Padre en el cielo espíritu santo a los que le piden!”.

(Proverbios 9:10) El temor de Jehová es el comienzo de la sabiduría, y el conocimiento del Santísimo es lo que el entendimiento es.

(Santiago 1:5) Por lo tanto, si alguno de ustedes tiene deficiencia en cuanto a sabiduría, que siga pidiéndole a Dios, porque él da generosamente a todos, y sin echar en cara; y le será dada.

(Salmo 147:7) Respondan ustedes a Jehová con acción de gracias; celebren con melodía a nuestro Dios con el arpa,

(Salmo 145:18) Jehová está cerca de todos los que lo invocan, de todos los que lo invocan en apego a la verdad.
Tal receptividad diferencia a los siervos de Jehová de otros estudiantes. Quienes carecen de devoción piadosa son aficionados a cuestionar lo que está escrito, una actitud que nosotros no tenemos, pues confiamos en Jehová (Pro. 3:5-7). Si no entendemos algo, no caemos en la presunción de concluir que debe haber un error, sino que, al tiempo que esperamos en Dios, indagamos las respuestas (Miq. 7:7). Como Esdras, nuestro objetivo es practicar y enseñar lo que aprendemos, y con esta disposición de corazón obtenemos abundantes recompensas del estudio.
(Proverbios 3:5-7) Confía en Jehová con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propio entendimiento. 6 En todos tus caminos tómalo en cuenta, y él mismo hará derechas tus sendas. 7 No te hagas sabio a tus propios ojos. Teme a Jehová y apártate de lo malo.

(Miqueas 7:7) Pero en cuanto a mí, por Jehová me mantendré vigilante. Ciertamente mostraré una actitud de espera por el Dios de mi salvación. Mi Dios me oirá.

Cómo estudiar
En vez de empezar por el párrafo 1 y avanzar hasta el final, mire primero brevemente todo el artículo o capítulo. Comience analizando de qué manera plantea el título el tema de estudio. Acto seguido, observe con atención la relación entre los subtítulos y dicho tema. Fíjese en las ilustraciones, tablas o recuadros de repaso que acompañan al texto. Entonces pregúntese: “En vista de lo observado hasta ahora, ¿qué voy a aprender, y de qué me servirá?”. Así dará orientación al estudio.
A continuación establezca las ideas fundamentales. En los artículos de estudio de La Atalaya, así como en algunos libros, aparecen preguntas a pie de página. Es provechoso señalar las respuestas al ir leyendo los párrafos. Incluso si no hay preguntas de ese tipo, puede marcar los puntos importantes que desee recordar. Si alguna idea es nueva para usted, dedíquele un poco más de tiempo para asegurarse de comprenderla bien. Esté pendiente de las ilustraciones o líneas argumentales que podría utilizar en el ministerio del campo o en algún discurso que tenga asignado. Piense en personas cuya fe se fortalecería si compartiera la información con ellas. Marque los puntos que se propone usar y repáselos al final del estudio.
Busque las citas bíblicas según vaya avanzando, y determine cómo se relacionan con la idea central del párrafo.
Es posible que haya aspectos que le cueste comprender o que le gustaría indagar con más detalle. En vez de entretenerse en ellos, anótelos para estudiarlos en otro momento. Con frecuencia se aclararán en párrafos posteriores, pero si no es así, quizá desee investigarlos más profundamente. ¿Qué podría anotar? Por ejemplo, un pasaje bíblico del que no entienda bien su significado o su relación con el tema. O tal vez le parezca que comprende cierta idea, pero no lo suficiente como para explicarla. En lugar de pasar por alto estos puntos, es prudente que los investigue una vez termine lo que haya empezado a estudiar.
El apóstol Pablo se detuvo en mitad de su detallada carta a los cristianos hebreos para decir: “Este es el punto principal” (Heb. 8:1). ¿Hace usted de tanto en tanto una reflexión parecida mientras estudia? Considere las razones de Pablo. En los capítulos anteriores de su carta inspirada ya había mostrado que Cristo entró en el cielo mismo en calidad de gran Sumo Sacerdote de Dios (Heb. 4:14–5:10; 6:20). Sin embargo, al destacar y subrayar este punto principal al comienzo del capítulo 8, el apóstol preparó a sus lectores para reflexionar en cómo les incumbía. Señaló que Cristo se había presentado ante Dios para interceder por ellos, abriéndoles el camino de entrada a aquel “lugar santo” (Heb. 9:24; 10:19-22). La certeza de su esperanza los motivaría a seguir los demás consejos que les escribió sobre la fe, el aguante y la conducta cristiana. De igual modo nosotros, si al estudiar nos concentramos en los puntos principales, captaremos el desarrollo del tema y grabaremos en la memoria las razones de peso por las que actuar en armonía con lo expuesto.
(Hebreos 8:1) Ahora bien, en cuanto a las cosas que se consideran, este es el punto principal: Tenemos tal sumo sacerdote, y él se ha sentado a la diestra del trono de la Majestad en los cielos,

(Hebreos 4:14-5:10) Visto, por lo tanto, que tenemos un gran sumo sacerdote que ha pasado por los cielos, Jesús el Hijo de Dios, tengamos asida [nuestra] confesión de [él]. 15 Porque no tenemos como sumo sacerdote a uno que no pueda condolerse de nuestras debilidades, sino a uno que ha sido probado en todo sentido igual que nosotros, pero sin pecado. 16 Acerquémonos, por lo tanto, con franqueza de expresión al trono de la bondad inmerecida, para que obtengamos misericordia y hallemos bondad inmerecida para ayuda al tiempo apropiado.

(Hebreos 5:10) porque ha sido llamado específicamente por Dios sumo sacerdote a la manera de Melquisedec.

(Hebreos 6:20) donde un precursor ha entrado a favor nuestro, Jesús, que ha llegado a ser sumo sacerdote a la manera de Melquisedec para siempre.

(Hebreos 9:24) Porque Cristo entró, no en un lugar santo hecho de manos, el cual es copia de la realidad, sino en el cielo mismo, para comparecer ahora delante de la persona de Dios a favor de nosotros.

(Hebreos 10:19-22) Por lo tanto, hermanos, puesto que tenemos denuedo respecto al camino de entrada al lugar santo por la sangre de Jesús, 20 el cual él nos inauguró como camino nuevo y vivo a través de la cortina, es decir, su carne, 21 y puesto que tenemos un gran sacerdote sobre la casa de Dios, 22 acerquémonos con corazones sinceros en la plena seguridad de la fe, pues los corazones se nos han limpiado por rociadura de una conciencia inicua, y los cuerpos se nos han lavado con agua limpia.
¿Lo impulsará su estudio a actuar? Esta es una cuestión clave. Cuando aprenda algo, pregúntese: “¿Qué efecto debería tener esta información en mi actitud o mis metas? ¿Cómo la pondré en práctica a la hora de resolver un problema, tomar una decisión o perseguir un objetivo? ¿Cómo la utilizaré en mi vida familiar, en el ministerio del campo o en la congregación?”. Reflexione con oración en estas preguntas y piense en situaciones reales en las que podría aplicar sus conocimientos.
Al final de un capítulo o artículo, dé un breve repaso y vea si recuerda los puntos principales y los argumentos que los apoyan, pues ello le ayudará a retener la información para usarla en el futuro.
Qué estudiar
Los siervos de Jehová tenemos mucho que estudiar, así que tal vez se pregunte por dónde empezar. Conviene que analicemos todos los días la cita bíblica y los comentarios del folleto Examinando las Escrituras diariamente. La preparación de nuestras reuniones semanales contribuirá a que las aprovechemos mejor. Hay quienes, sabiamente, han invertido algún tiempo en el estudio de publicaciones cristianas que se imprimieron antes de que aprendieran la verdad, y aun otros seleccionan varios versículos de su lectura semanal de la Biblia y los investigan más a fondo.
¿Y si las circunstancias no le permiten estudiar con detenimiento toda la información que se presentará en las reuniones semanales? No caiga en la trampa de prepararla apresuradamente tan solo por cumplir con ello, o peor aún, de no estudiarla en absoluto porque no le sea posible abarcarla en su totalidad. Más bien, determine cuánto puede estudiar y estúdielo bien. Hágalo todas las semanas, y con el tiempo procure incluir en su programa las demás reuniones.
“Tienes que edificar tu casa”
Jehová reconoce que el cabeza de familia ha de trabajar con afán para mantener a sus seres queridos. “Prepara tu trabajo fuera —dice Proverbios 24:27—, y alístatelo en el campo.” Sin embargo, las necesidades espirituales no deben pasarse por alto. De ahí que el versículo agregue: “Después también tienes que edificar tu casa”. ¿Qué necesitará para seguir este consejo? Proverbios 24:3 responde: “Con discernimiento resulta [una casa] firmemente establecida”.
(Proverbios 24:3) Con sabiduría se edifica la casa, y con discernimiento resulta firmemente establecida.

(Proverbios 24:27) Prepara tu trabajo fuera, y alístatelo en el campo. Después también tienes que edificar tu casa.
¿Cómo puede beneficiar a su familia el discernimiento? Esta cualidad es la facultad mental de ver más allá de lo obvio. Bien podría decirse que el estudio de familia productivo comienza con un estudio de la familia en sí. ¿Cuál es el progreso espiritual de sus integrantes? Al conversar con los miembros de su casa, escúchelos atentamente. ¿Percibe resentimiento o un espíritu de queja? ¿Son las metas materiales lo primordial? Cuando sale con sus hijos al ministerio del campo, ¿se sienten cómodos al presentarse como testigos de Jehová ante sus compañeros? ¿Disfrutan todos del programa familiar de lectura y estudio de la Biblia? ¿Realmente hacen del camino de Jehová su modo de vida? Si usted, el cabeza de familia, es observador, determinará la manera de implantar y edificar virtudes cristianas en cada uno de sus seres queridos.
Busque artículos de las revistas La Atalaya y ¡Despertad! que traten necesidades concretas y comunique de antemano a los suyos qué información van a analizar, a fin de que piensen en ella. Mantenga un ambiente de amor durante el estudio y, sin reprender ni avergonzar a nadie, subraye el valor de lo que aprenden aplicándolo a las necesidades particulares de su familia. Haga que todos participen y ayúdelos a ver que la Palabra de Jehová es “perfecta”, pues proporciona lo que de verdad se precisa en la vida (Sal. 19:7).
(Salmo 19:7) La ley de Jehová es perfecta, hace volver el alma. El recordatorio de Jehová es fidedigno, hace sabio al inexperto.
Coseche los beneficios
Las personas observadoras pero carentes de espiritualidad quizá examinen el universo, los acontecimientos mundiales, e incluso a sí mismas, sin entender el verdadero significado de lo que ven. Por otra parte, quienes estudian asiduamente la Palabra de Dios pueden, con la ayuda del espíritu santo, percibir en estas cosas la mano del Creador, el cumplimiento de las profecías bíblicas y el desenvolvimiento del propósito divino de bendecir a la humanidad obediente (Mar. 13:4-29; Rom. 1:20; Rev. 12:12).
(Marcos 13:4-29) “Dinos: ¿Cuándo serán estas cosas, y qué será la señal cuando todas estas cosas estén destinadas a alcanzar una conclusión?”. 5 De modo que Jesús comenzó a decirles: “Cuidado que nadie los extravíe. 6 Muchos vendrán sobre la base de mi nombre, diciendo: ‘Yo soy ese’, y extraviarán a muchos. 7 Además, cuando oigan de guerras e informes de guerras, no se aterroricen; [estas cosas] tienen que suceder, pero todavía no es el fin. 8 ”Porque se levantará nación contra nación y reino contra reino, habrá terremotos en un lugar tras otro, habrá escaseces de alimento. Estos son principio de dolores de angustia. 9 ”En cuanto a ustedes, cuídense; los entregarán a los tribunales locales, y serán golpeados en las sinagogas y tendrán que estar de pie ante gobernadores y reyes por mi causa, para testimonio a ellos. 10 También, en todas las naciones primero tienen que predicarse las buenas nuevas. 11 Pero cuando vayan conduciéndolos para entregarlos, no se inquieten de antemano acerca de qué hablar; más bien, lo que se les dé en aquella hora, eso hablen, porque no son ustedes los que hablan, sino el espíritu santo. 12 Además, el hermano entregará a la muerte al hermano, y el padre al hijo, y los hijos se levantarán contra los padres y los harán morir; 13 y ustedes serán objeto de odio de parte de toda la gente por causa de mi nombre. Pero el que haya aguantado hasta el fin es el que será salvo. 14 ”Sin embargo, cuando alcancen a ver la cosa repugnante que causa desolación parada donde no debe (use discernimiento el lector), entonces los que estén en Judea echen a huir a las montañas. 15 El que esté sobre la azotea no baje, ni entre a sacar nada de su casa; 16 y el que se halle en el campo no vuelva a las cosas atrás para recoger su prenda de vestir exterior. 17 ¡Ay de las mujeres que estén encintas y de las que den de mamar en aquellos días! 18 Sigan orando que no ocurra en tiempo de invierno; 19 porque aquellos días serán [días de] una tribulación como la cual no ha sucedido una desde [el] principio de la creación que Dios creó hasta aquel tiempo, y no volverá a suceder. 20 De hecho, a menos que Jehová hubiera acortado los días, ninguna carne se salvaría. Mas por causa de los escogidos que él ha escogido ha acortado los días. 21 ”Entonces, también, si alguien les dice: ‘¡Miren! Aquí está el Cristo’, ‘¡Miren! Allá está’, no [lo] crean. 22 Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas y darán señales y prodigios para descarriar, si posible, a los escogidos. 23 Ustedes, pues, estén alerta; les he dicho todas las cosas de antemano. 24 ”Pero en aquellos días, después de aquella tribulación, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su luz, 25 y las estrellas estarán cayendo del cielo, y los poderes que están en los cielos serán sacudidos. 26 Y entonces verán al Hijo del hombre viniendo en las nubes con gran poder y gloria. 27 Y entonces él enviará los ángeles y reunirá a sus escogidos desde los cuatro vientos, desde el extremo de la tierra hasta el extremo del cielo. 28 ”Ahora bien, aprendan de la higuera la ilustración: Luego que su rama nueva se pone tierna y hace brotar sus hojas, ustedes saben que está cerca el verano. 29 Así mismo también ustedes, cuando vean acontecer estas cosas, sepan que él está cerca, a las puertas.

(Romanos 1:20) Porque las [cualidades] invisibles de él se ven claramente desde la creación del mundo en adelante, porque se perciben por las cosas hechas, hasta su poder sempiterno y Divinidad, de modo que ellos son inexcusables;

(Revelación 12:12) A causa de esto, ¡alégrense, cielos, y los que residen en ellos! ¡Ay de la tierra y del mar!, porque el Diablo ha descendido a ustedes, teniendo gran cólera, sabiendo que tiene un corto espacio de tiempo”.
Este extraordinario hecho, sin embargo, no debería volvernos orgullosos. Más bien, el examen diario de la Palabra de Dios nos infunde humildad (Deu. 17:18-20). También nos fortalece para resistir “el poder engañoso del pecado”, pues si amamos de corazón la Biblia, será menos probable que sucumbamos a la tentación (Heb. 2:1; 3:13; Col. 3:5-10). De este modo, ‘andaremos de una manera digna de Jehová a fin de que le agrademos plenamente mientras seguimos llevando fruto en toda buena obra’ (Col. 1:10). Tal es nuestro objetivo al estudiar la Palabra de Dios, y alcanzarlo constituye la mayor de las recompensas.
(Deuteronomio 17:18-20) Y tiene que suceder que, cuando se siente sobre el trono de su reino, tiene que escribir para sí en un libro una copia de esta ley, de aquella que está a cargo de los sacerdotes, los levitas. 19 ”Y esta tiene que continuar con él, y él tiene que leer en ella todos los días de su vida, a fin de que aprenda a temer a Jehová su Dios para guardar todas las palabras de esta ley y estas disposiciones reglamentarias, por medio de ponerlas por obra; 20 para que su corazón no se ensalce sobre sus hermanos y para que él no se desvíe del mandamiento a la derecha ni a la izquierda, a fin de que alargue sus días sobre su reino, él y sus hijos en medio de Israel.

(Hebreos 2:1) Por eso es necesario que prestemos más de la acostumbrada atención a las cosas oídas por nosotros, para que nunca se nos lleve a la deriva.

(Hebreos 3:13) pero sigan exhortándose los unos a los otros cada día, mientras pueda llamársele “Hoy”, por temor de que alguno de ustedes se deje endurecer por el poder engañoso del pecado.

(Colosenses 3:5-10) Amortigüen, por lo tanto, los miembros de su cuerpo que están sobre la tierra en cuanto a fornicación, inmundicia, apetito sexual, deseo perjudicial y codicia, que es idolatría. 6 Por causa de esas cosas viene la ira de Dios. 7 En esas mismísimas cosas ustedes, también, anduvieron en un tiempo cuando vivían en ellas. 8 Pero ahora realmente deséchenlas todas de ustedes: ira, cólera, maldad, habla injuriosa y habla obscena de su boca. 9 No estén mintiéndose unos a otros. Desnúdense de la vieja personalidad con sus prácticas, 10 y vístanse de la nueva [personalidad], que mediante conocimiento exacto va haciéndose nueva según la imagen de Aquel que la ha creado,

(Colosenses 1:10) para que anden de una manera digna de Jehová a fin de que [le] agraden plenamente mientras siguen llevando fruto en toda buena obra y aumentando en el conocimiento exacto de Dios,

[Recuadro de la página 27]
PARA OBTENER EL MÁXIMO PROVECHO
• Prepare el corazón
• Haga un breve examen preliminar
• Establezca las ideas fundamentales
• Piense en cómo las citas bíblicas justifican las afirmaciones que se hacen
• Repase los puntos principales
• Reflexione en la influencia que debería tener en su vida lo que estudia
• Busque ocasiones en las que utilizar lo aprendido para ayudar al prójimo
[Recuadro de la página 28]
EN EL EXAMEN PRELIMINAR
• Analice el tema que plantea el título
• Piense en la relación de cada subtítulo con el tema
• Examine las ilustraciones, tablas o recuadros de repaso
Cántico 69
Hazme conocer tus caminos
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Estudio de la Atalaya:
¿Agradecemos que Jehová nos vigile?”

Cántico 69
Hazme conocer tus caminos
- 2 -
(Proverbios 15:3) Los ojos de Jehová están en todo lugar, vigilando a los malos y a los buenos.
(Jeremías 16:17) Porque mis ojos están sobre todos sus caminos. No han estado ocultos de delante de mí, ni ha estado escondido su error de enfrente de mis ojos.
(Hebreos 4:13) Y no hay creación que no esté manifiesta a la vista de él, sino que todas las cosas están desnudas y abiertamente expuestas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.
(1 Pedro 3:12) Porque [los] ojos de Jehová están sobre los justos, y sus oídos están hacia su ruego; pero [el] rostro de Jehová está contra los que hacen cosas malas”.
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(1 Crónicas 28:9) ”Y tú, Salomón, hijo mío, conoce al Dios de tu padre y sírvele con corazón completo y con alma deleitosa; porque todos los corazones Jehová los está escudriñando, y toda inclinación de los pensamientos la está discerniendo. Si tú lo buscas, él se dejará hallar de ti; pero si lo dejas, él te desechará para siempre.
(Génesis 4:3-7) Y al cabo de algún tiempo aconteció que Caín procedió a traer algunos frutos del suelo como ofrenda a Jehová. 4Pero en cuanto a Abel, él también trajo algunos primogénitos de su rebaño, aun sus trozos grasos. Ahora bien, aunque Jehová miraba con favor a Abel y su ofrenda, 5no miraba con ningún favor a Caín ni su ofrenda. Y Caín se enardeció de gran cólera, y empezó a decaérsele el semblante. 6Por lo cual Jehová dijo a Caín: “¿Por qué estás enardecido de cólera, y por qué se te ha decaído el semblante? 7Si te diriges a hacer lo bueno, ¿no habrá ensalzamiento? Pero si no te diriges a hacer lo bueno, hay pecado agazapado a la entrada, y su deseo vehemente es por ti; y tú, por tu parte, ¿lograrás el dominio sobre él?”.
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(Isaías 55:6-7) Busquen a Jehová mientras pueda ser hallado. Clamen a él mientras resulte estar cerca. 7Deje el inicuo su camino, y el hombre dañino sus pensamientos; y regrese a Jehová, quien tendrá misericordia de él, y a nuestro Dios, porque él perdonará en gran manera.
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(Hebreos 12:5-6) pero se han olvidado por completo de la exhortación que se dirige a ustedes como a hijos: “Hijo mío, no tengas en poco [la] disciplina de Jehová, ni desfallezcas cuando seas corregido por él; 6porque Jehová disciplina a quien ama; de hecho, azota a todo aquel a quien recibe como hijo”.
(Hebreos 12:11) Es cierto que ninguna disciplina parece por el presente ser cosa de gozo, sino penosa; sin embargo, después, a los que han sido entrenados por ella, da fruto pacífico, a saber, justicia.
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(Santiago 1:14-15) Más bien, cada uno es probado al ser provocado y cautivado por su propio deseo. 15Entonces el deseo, cuando se ha hecho fecundo, da a luz el pecado; a su vez, el pecado, cuando se ha realizado, produce la muerte.
- 10 -
(Salmos 73:24) Con tu consejo me guiarás, y después me llevarás aun a la gloria.
(Proverbios 3:6) En todos tus caminos tómalo en cuenta, y él mismo hará derechas tus sendas.
- 11 -
(1 Pedro 2:12) Mantengan excelente su conducta entre las naciones, para que, en la cosa de que hablan contra ustedes como [de] malhechores, ellos, como resultado de las obras excelentes de ustedes, de las cuales son testigos oculares, glorifiquen a Dios en el día para la inspección [por él].
- 13 -
(Salmos 13:1-2) ¿Hasta cuándo, oh Jehová, me olvidarás? ¿Para siempre? ¿Hasta cuándo ocultarás tu rostro de mí? 2¿Hasta cuándo pondré resistencia en mi alma, desconsuelo en mi corazón de día? ¿Hasta cuándo será ensalzado mi enemigo sobre mí?
(Habacuc 1:2-3) ¿Hasta cuándo, oh Jehová, tengo que gritar por ayuda, sin que tú oigas? ¿[Hasta cuándo] clamaré a ti por socorro contra la violencia, sin que tú salves? 3¿Por qué me haces ver lo que es perjudicial, y sigues mirando simple penoso afán? ¿Y [por qué] hay expoliación y violencia enfrente de mí, y [por qué] ocurre la riña, y [por qué] se lleva la contienda?
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(1 Pedro 5:6-10) Humíllense, por lo tanto, bajo la poderosa mano de Dios, para que él los ensalce al tiempo debido; 7a la vez que echan sobre él toda su inquietud, porque él se interesa por ustedes. 8Mantengan su juicio, sean vigilantes. Su adversario, el Diablo, anda en derredor como león rugiente, procurando devorar [a alguien]. 9Pero pónganse en contra de él, sólidos en la fe, sabiendo que las mismas cosas en cuanto a sufrimientos van realizándose en toda la asociación de sus hermanos en el mundo. 10Pero, después que ustedes hayan sufrido por un poco de tiempo, el Dios de toda bondad inmerecida, que los llamó a su gloria eterna en unión con Cristo, terminará él mismo el entrenamiento de ustedes; él los hará firmes, él los hará fuertes.
(Santiago 1:13) Al estar bajo prueba, que nadie diga: “Dios me somete a prueba”. Porque con cosas malas Dios no puede ser sometido a prueba, ni somete a prueba él mismo a nadie.
(2 Corintios 4:7-9) Sin embargo, tenemos este tesoro en vasos de barro, para que el poder que es más allá de lo normal sea de Dios y no el que procede de nosotros. 8Se nos oprime de toda manera, mas no se nos aprieta de tal modo que no podamos movernos; nos hallamos perplejos, pero no absolutamente sin salida; 9se nos persigue, pero no se nos deja sin ayuda; se nos derriba, pero no se nos destruye.
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(2 Crónicas 16:9) Pues, en cuanto a Jehová, sus ojos están discurriendo por toda la tierra para mostrar su fuerza a favor de aquellos cuyo corazón es completo para con él. Has actuado tontamente respecto a esto, pues desde ahora en adelante existirán guerras contra ti”.
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(Amós 5:14-15) ”’Busquen lo que es bueno, y no lo que es malo, a fin de que sigan viviendo; y que así Jehová el Dios de los ejércitos llegue a estar con ustedes, tal como han dicho ustedes. 15Odien lo que es malo, y amen lo que es bueno, y den a la justicia un lugar en la puerta. Quizás Jehová el Dios de los ejércitos muestre favor a los restantes de José’.
(1 Pedro 3:11-12) antes bien, apártese de lo que es malo y haga lo que es bueno; busque la paz y siga tras ella. 12Porque [los] ojos de Jehová están sobre los justos, y sus oídos están hacia su ruego; pero [el] rostro de Jehová está contra los que hacen cosas malas”.
(Salmos 34:15) Los ojos de Jehová están hacia los justos, y sus oídos están hacia su clamor por ayuda.
(Éxodo 1:15-17,20-21) Más tarde el rey de Egipto dijo a las parteras hebreas —el nombre de una de las cuales era Sifrá y el nombre de la otra Puá—, 16sí, llegó al extremo de decir: “Cuando ayuden a las hebreas a dar a luz y de veras las vean en el asiento para partos, si es hijo, entonces tienen que darle muerte; pero si es hija, entonces tiene que vivir”. 17Sin embargo, las parteras temían al Dios [verdadero], y no hacían como les había hablado el rey de Egipto, sino que conservaban vivos a los varoncitos. 20Por eso Dios trató bien a las parteras; y el pueblo siguió haciéndose más numeroso y llegando a ser muy poderoso. 21Y aconteció que, porque las parteras habían temido al Dios [verdadero], más tarde él les concedió familias.
(Mateo 6:4,6) para que tus dádivas de misericordia sean en secreto; entonces tu Padre que mira en secreto te lo pagará. 6Tú, sin embargo, cuando ores, entra en tu cuarto privado y, después de cerrar tu puerta, ora a tu Padre que está en lo secreto; entonces tu Padre que mira en secreto te lo pagará.
(1 Timoteo 5:25) De la misma manera también las obras excelentes son públicamente manifiestas, y las que no lo son no pueden mantenerse escondidas.
(Hebreos 6:10) Porque Dios no es injusto para olvidar la obra de ustedes y el amor que mostraron para con su nombre, por el hecho de que han servido a los santos y continúan sirviendo.
Cántico 120
Jehová bendice al que escucha y obedece
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